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Un nuevo esqueleto encontrado ayuda a demostrar que los neandertales enterraban con flores a sus muertos

Restos de un cráneo aplastado en el nuevo yacimiento.
Foto: Graeme Barker
Restos de un cráneo aplastado en el nuevo yacimiento.
Foto: Graeme Barker

Una nueva excavación en un conocido yacimiento de neandertales ha dejado al descubierto un nuevo esqueleto de neandertal que aun no había sido descubierto, junto con una prueba de que estos homínidos extintos pueden haber enterrado con flores a sus muertos.

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En la década de 1950, el arqueólogo Ralph Solecki descubrió restos y herramientas de neandertales en la cueva de Shanidar, en el Kurdistán iraquí, un hallazgo extremadamente influyente en nuestra comprensión moderna de los neandertales. Uno de los individuos allí encontrados, llamado Shanidar 4, estaba rodeado de polen, y los arqueólogos se preguntaban si los neandertales habían enterrado su cuerpo y habían colocado flores en su tumba intencionadamente. Ahora, nuevas excavaciones con técnicas arqueológicas más modernas han descubierto otro esqueleto de neandertal que parece haber sido enterrado con flores intencionadamente.

“Es muy difícil tratar de inferir lo que realmente pensaban los neandertales”, dijo a Gizmodo Emma Pomeroy, autora del estudio y arqueóloga de la Universidad de Cambridge en Reino Unido. “Pero claramente hay un proceso de pensamiento significativo más allá de querer deshacerse de un cuerpo maloliente”.

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La cueva de Shanidar es una gran cueva que hay en las estribaciones de las montañas Bradost en el Kurdistán iraquí. Aquí, de 1951 a 1960, el equipo de Solecki encontró 10 conjuntos de restos de neandertales, tanto de hombres, como de mujeres y niños. El descubrimiento cambió la forma en que pensamos sobre los neandertales; algunos parecían haber vivido con serias discapacidades, demostrando que habían recibido apoyo social y cuidados.

Aunque los restos de Shanidar 4 habían sido encontrados cerca de granos de polen, los arqueólogos cuestionaron la teoría de que el grupo había dado a sus muertos una especie de rito fúnebre: tal vez el polen fuese fruto de una contaminación más reciente (los arqueólogos transportaron los hallazgos de la excavación encima de un taxi), o algún roedor pudo arrastrare las plantas hasta ahí, dijo Pomeroy. Al fin y al cabo, si este grupo de neandertales vivían juntos en una cueva, deshacerse de un cadáver maloliente enterrándolo tiene sentido, sin tener que atribuirle ningún significado simbólico.

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La cueva de Shanidar.
Foto: Graeme Barker
La cueva de Shanidar.
Foto: Graeme Barker

Más tarde, en 2014, el Gobierno regional kurdo invitó a varios investigadores a excavar una vez más en dicha cueva, aunque la amenaza de ISIS retrasó el proyecto un año. Los investigadores esperaban comprender mejor cómo fueron encontrados los restos de Solecki en la cueva y determinar las fechas de los sedimentos de su alrededor. Lo que no esperaban encontrar era un nuevo neandertal justo al lado del yacimiento original de Shanidar 4.

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Los restos comprendían la parte superior del cuerpo de un individuo, entre los que se incluían el cráneo, varias costillas y su mano izquierda, que probablemente seguían en la misma posición del individuo al morir. Los investigadores han determinado que los restos tienen unos 45.000 o 55,000 años de antigüedad, y debido a su colocación, probablemente pertenecía a uno de los neandertales de las excavaciones de Solecki, tal vez a Shanidar 6. También han supuesto que algunos de los huesos podrían pertenecer a otro individuo, según el artículo publicado en Antiquity.

Estos nuevos restos también tenían polen alrededor, y no había madrigueras de roedores cerca de los huesos que pudiesen indicar que habían sido ellos los que hubiesen arrastrado la vegetación. Estas evidencias sugieren, una vez más, que los neandertales de la cueva habían enterrado a sus muertos con flores intencionadamente.

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Aun así, el análisis no ha hecho más que comenzar. Pomeroy ha dicho que su equipo espera estudiar la micromorfología del suelo (estudiar de cerca los restos de sedimentos para comprender mejor su contexto), así como hacer análisis más avanzados del polen e incluso análisis de ADN más antiguo.

Nunca sabremos con certeza exactamente qué pensaban los neandertales al enterrar a sus muertos. Pero investigaciones como estas sugieren que eran personas sensibles y artísticas, no torpes y brutos. Todavía hay muchos capítulos de la historia de los neandertales que nos quedan por descubrir.

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