Fragmento del Sudario de Turín
Image: Wikipedia

La sábana santa o sudario de Turín. Para algunos, la reliquia más valiosa de la cristiandad. Para otros, un elaborado bulo confeccionado siglos después de la crucifixión de Cristo. Un nuevo estudio que ha analizado la disposición de las manchas de sangre de la tela apunta en esta segunda dirección: son falsas.

¬ŅLa s√°bana qu√©?

A continuaci√≥n un peque√Īo resumen sobre qu√© es la s√°bana santa si nunca has o√≠do hablar de ella. El Sudario de Tur√≠n es un trozo de tela de lino que muestra marcas que coinciden con la figura de un hombre con traumas propios de una crucifixi√≥n. La hip√≥tesis oficial entre los creyentes es que esas marcas corresponden al rostro y cuerpo de Cristo, y que la s√°bana santa fue precisamente la tela que usaron como sudario para envolver su cadaver los tres d√≠as que, seg√ļn la tradici√≥n b√≠blica, permaneci√≥ en una cripta antes de resucitar.

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Decimos creyentes porque aunque la iglesia católica tolera la devoción hacia este objeto, nunca ha aceptado ni negado oficialmente su autenticidad. La sábana santa comenzó a investigarse en serio desde el punto de vista científico en 1973, cuando un equipo internacional de serólogos forenses, anatomistas, radiólogos, historiadores, y físicos examinó la tela. El equipo concluyó que lo más probable era que el sudario fuera una falsificación, pero no pudo reunir pruebas que lo confirmaran así que se mantuvo neutral al respecto. Lo mismo sucedió con un estudio posterior en 1978.

Anverso y reverso del sudario de Turín
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El primer varapalo importante a la supuesta autenticidad de la tela lleg√≥ cuando el Vaticano autoriz√≥ la realizaci√≥n de una prueba de dataci√≥n por is√≥topos de carbono. Laboratorios de la Escuela Polit√©cnica Federal de Z√ļrich, la Universidad de Oxford y la Universidad de Arizona determinaron que el lienzo no es tan antiguo y apuntaron su creaci√≥n a alg√ļn momento de la Edad Media entre los a√Īos 1260 y 1390 despu√©s de Cristo. La fecha es muy pr√≥xima, de hecho, a la primera exhibici√≥n real del lienzo, que tuvo lugar en 1357 en una iglesia de Lirey, Francia.

El problema de su creación.

La dataci√≥n no convenci√≥ a los defensores de la autenticidad de la reliquia, que apuntan a una pl√©tora de documentos hist√≥ricos que mencionan el sudario siglos antes del a√Īo 1260.

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Imagen del C√≥dice Pray, manuscrito h√ļngaro proveniente de 1192-1195, donde supuestamente aparece representado el sudario.
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El mayor problema de la sábana santa es que a día de hoy no se sabe exactamente cómo pudo la imagen de la persona envuelta en el sudario transmitirse a la tela (si es que realmente fue así y no la pintó alguien muy habilidoso). Los creyentes apuntan a que fue la propia resurrección la que dejó ese rastro en la tela como si fuera el negativo de una fotografía.

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Sin entrar en explicaciones milagrosas, la ciencia baraja diferentes hip√≥tesis que tratan de explicar el fen√≥meno. Se habla de hidratos de carbono que se fijan al tejido debido a los primeros gases que escapan del cadaver cuando comienza la putrefacci√≥n. Tambi√©n se cree que simplemente puede tratarse de una obra de arte realizada con pigmentos naturales y no faltan estudios que atribuyen la reliquia a un complejo encargo realizado por Leonardo Da Vinci. Seg√ļn esta hip√≥tesis, Da Vinci dibuj√≥ la figura mediante t√©cnicas fotogr√°ficas, fabricando una c√°mara oscura y utilizando pigmentos fotosensibles. El encargo era precisamente fabricar una s√°bana santa m√°s cre√≠ble que la que se expon√≠a hasta entonces en Lirey. Da Vinci ya ten√≠a los conocimientos necesarios para realizar un encargo as√≠, por raro que parezca.

La sangre no concuerda

Llegamos a la actualidad. El antropólogo forense Matteo Borrini y el experto en química orgánica Luigi Garlaschelli decidieron analizar una característica muy concreta de la sábana santa. Sus manchas de sangre. Aparte de la vaporosa figura de la persona a la que supuestamente envolvieron con el sudario, la tela tiene marcas de sangre que concuerdan con heridas en las manos y una laceración en el torso que supuestamente concuerda con la lanzada que recibió Cristo cuando estaba en la cruz.

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Borrini y Garlaschelli han analizado la manera en la que la sangre manaría de este tipo de heridas en un cadaver envuelto en tela y para ello han empleado un maniquí y sangre real donada para la investigación así como sangre sintética con las mismas propiedades.

Photo: Borrini & Garlaschelli/Journal of Forensic Science

¬ŅSus conclusiones? Las manchas de sangre no pueden ser reales. Los flujos de sangre que supuestamente manaron de las manos y mancharon la tela no concuerdan con el √°ngulo de los brazos que aparece marcado en el lienzo. En cuanto a la sangre que mana del costado, la marca coincidir√≠a con la de una persona a la que hubieran herido en posici√≥n vertical, pero no con la de un cuerpo sangrando tumbado boca arriba. Por √ļltimo, nada explica el patr√≥n de la sangre acumulada bajo la cintura. Si envolvemos un cad√°ver en lino y lo dejamos sangrar boca arriba es imposible que se formen esas manchas.

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Los investigadores incluso han tenido en cuenta que las manchas se hubieran producido al manipular el cuerpo envuelto en la tela y moverlo hasta su lugar de descanso, pero las manchas tampoco encajan. Su conclusión es que la tela probablemente sea una reliquia hábilmente fabricada en el Sigo XV con fines didácticos o simplemente artísticos.

Por supuesto, queda el misterio sin resolver de cómo se creó la marca tridimensional de una persona en la tela. Hasta que ese interrogante no se resuelva, ni la iglesia ni la ciencia se podrá posicionar firmemente al respecto de la autenticidad de una de las reliquias más fascinantes de la cristiandad. [Journal of Forensic Sciences vía Science Alert]