En el oscuro rincón de la constelación de Camaleón, un planeta solitario está creciendo a una velocidad sin precedentes. Se trata de Cha 1107-7626, un objeto de masa planetaria que, sin orbitar ninguna estrella, está absorbiendo gas y polvo a razón de seis mil millones de toneladas por segundo.
El fenómeno, documentado por un equipo internacional de astrónomos con instrumentos del Observatorio Europeo Austral (ESO) y del Telescopio Espacial James Webb, marca el episodio de acreción más intenso jamás registrado en un planeta, y redefine las fronteras entre lo que entendemos por planeta y estrella.
Un mundo sin estrella
A diferencia de los planetas del Sistema Solar, Cha 1107-7626 no gira alrededor de una estrella. Es lo que los astrónomos denominan un planeta errante o “rebelde”, un cuerpo que deambula libremente por el espacio. Según el astrónomo Alexander Scholz, de la Universidad de St Andrews, podrían existir billones de estos objetos solo en la Vía Láctea, aunque la mayoría permanece invisible en la oscuridad interestelar.
Con una masa estimada de entre cinco y diez veces la de Júpiter y una edad de apenas uno a dos millones de años, Cha 1107-7626 está rodeado por un disco de gas y polvo, el mismo tipo de estructura que rodea a las estrellas recién nacidas.
Planeta rătăcită Cha 1107-7626, aflată la 620 de ani lumină distanță în constelația Chamaeleon, devorează 6 miliarde de tone de gaz și praf pe secundă, sfidând concepțiile despre planete și cometând o creștere rapidă unică în cosmos. pic.twitter.com/s36tyX1maj
— unumihai (@unumihaii) October 2, 2025
El estallido de crecimiento que asombró al equipo
El grupo de investigación, liderado por Víctor Almendros-Abad del Observatorio Astronómico de Palermo (INAF, Italia), detectó un aumento súbito en el ritmo de acreción del planeta. En agosto de 2025, la cantidad de material que absorbía se multiplicó por ocho.
“Este es el episodio de acreción más fuerte jamás registrado para un objeto de masa planetaria”, afirmó Almendros-Abad en un comunicado del ESO. Las observaciones, realizadas con el espectrógrafo X-shooter del Very Large Telescope (VLT) en Chile, revelaron también la presencia de vapor de agua en el entorno del planeta, un hallazgo nunca antes documentado en un objeto de este tipo.
Magnetismo y nacimiento estelar: una frontera difusa
El descubrimiento sugiere que algunos planetas errantes podrían formarse igual que las estrellas, a partir del colapso de nubes de gas y polvo. Los datos también mostraron la influencia de campos magnéticos intensos, un rasgo que hasta ahora se atribuía únicamente a las estrellas jóvenes.
“La actividad magnética parece impulsar la materia hacia el planeta, como ocurre en las estrellas en formación”, explicó Scholz a la AFP. Esta similitud hace que Cha 1107-7626 se sitúe en el límite entre dos categorías cósmicas: demasiado pequeño para ser una estrella, pero con un comportamiento muy parecido.
cha 1107-7626 is VERY hungry
a rogue planet 620 light-years away is devouring 6 billion tons of gas + dust every second
enough to swallow the weight of all humanity in 0.06 seconds
extremely galactus coded pic.twitter.com/4tXaBw8Fff
— macki (@_mackinac) October 3, 2025
Un planeta con comportamiento estelar
La coautora Belinda Damian, también de la Universidad de St Andrews, destacó que el hallazgo “difumina la línea entre estrellas y planetas y ofrece una ventana a las primeras etapas de los mundos errantes”.
Por su parte, Ray Jayawardhana, de la Universidad Johns Hopkins, añadió que estos resultados “implican que algunos planetas gigantes podrían formarse del mismo modo que las estrellas, con discos de acreción y estallidos periódicos de crecimiento”.
Aun así, Cha 1107-7626 no tiene la masa suficiente para iniciar reacciones de fusión nuclear en su núcleo, por lo que se enfriará gradualmente con el tiempo, como explicó Scholz.
El futuro de la observación planetaria
Detectar planetas errantes sigue siendo un desafío por su baja luminosidad y movimiento solitario. Sin embargo, los astrónomos confían en que el Telescopio Extremadamente Grande (ELT), que el ESO construye en Chile, permitirá estudiar con mayor detalle estos objetos y su evolución.
“La idea de que un planeta pueda comportarse como una estrella es asombrosa”, señaló la astrofísica Amelia Bayo, coautora del estudio. “Cada nueva observación amplía nuestra comprensión de cómo nacen y evolucionan los mundos del cosmos”.
En resumen, Cha 1107-7626 no solo redefine los límites entre planeta y estrella, sino que ofrece una pista crucial sobre los orígenes de los mundos solitarios que pueblan la galaxia. En su furioso crecimiento, este joven planeta errante podría estar revelando los secretos más antiguos del universo.
Fuente: Infobae.