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Ciencia

Un robot de siete metros desapareció para siempre bajo la Antártida en 2024. Antes de perderse, recorrió 1.000 kilómetros y reveló un paisaje de “dunas” donde esperábamos encontrar hielo liso

Ran consiguió adentrarse hasta 17 kilómetros bajo una plataforma de hielo y cartografiar una región imposible de observar desde satélites. Lo que encontró en aquella cara oculta de la Antártida está obligando a revisar cómo entendemos el deshielo desde abajo.
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Hay lugares de la Tierra que, incluso en pleno siglo XXI, siguen siendo prácticamente desconocidos. Uno de ellos está debajo de nuestros pies, aunque para llegar hasta allí haya que viajar primero a la Antártida y después sumergirse bajo cientos de metros de hielo.

Eso era exactamente lo que hacía Ran, un vehículo submarino autónomo de siete metros perteneciente a la Universidad de Gotemburgo. No llevaba tripulación ni mantenía contacto continuo con el barco: recibía una ruta, se internaba bajo el hielo durante horas y debía regresar por su cuenta.

En 2022, el equipo decidió enviarlo debajo de la plataforma de hielo Dotson, en la Antártida occidental. Durante 27 días, Ran recorrió más de 1.000 kilómetros, llegó hasta 17 kilómetros dentro de la cavidad y utilizó un sonar multihaz para mirar hacia arriba desde unos 50 metros de distancia.

Lo que apareció en los mapas era algo que ningún satélite había podido enseñar.

Debajo del hielo encontraron valles, mesetas y estructuras parecidas a dunas

Un robot de siete metros desapareció para siempre bajo la Antártida en 2024. Antes de perderse, recorrió 1.000 kilómetros y reveló un paisaje de “dunas” donde esperábamos encontrar hielo liso
© Hanga.

Desde el espacio podemos medir cómo retrocede un glaciar o cómo cambia su superficie. El problema es que buena parte del deshielo antártico ocurre justo en el lugar más difícil de observar: donde el océano toca la cara inferior de las plataformas de hielo.

Ran consiguió cartografiar esa frontera directamente.

Los mapas mostraron que la parte inferior de Dotson está muy lejos de ser una superficie plana. Había picos, valles, mesetas y formaciones onduladas semejantes a las dunas de un desierto. Los investigadores creen que algunas podrían estar relacionadas con el flujo del agua y con efectos asociados a la rotación terrestre, aunque todavía no existe una explicación completa.

Anna Wåhlin, oceanógrafa de la Universidad de Gotemburgo y responsable del trabajo, comparó la experiencia con ver por primera vez la cara posterior de la Luna.

El robot también confirmó algo fundamental: las regiones sometidas a corrientes submarinas más intensas se derriten más rápidamente. El equipo consiguió medir por primera vez directamente esas corrientes bajo la plataforma y explicar por qué la zona occidental de Dotson pierde hielo a mayor velocidad. También encontró tasas elevadas de fusión alrededor de fracturas verticales.

El problema es que algunas de las formas observadas no encajan bien con los modelos actuales de deshielo.

Dos años después volvieron para comprobar qué había cambiado. Ran nunca regresó

Un robot de siete metros desapareció para siempre bajo la Antártida en 2024. Antes de perderse, recorrió 1.000 kilómetros y reveló un paisaje de “dunas” donde esperábamos encontrar hielo liso
© Filip Stedt.

En enero de 2024, el equipo llevó de nuevo a Ran a la Antártida. La idea era magnífica: repetir los recorridos realizados en 2022 y comparar ambos mapas para descubrir cómo había cambiado la cara inferior del hielo durante esos dos años.

Solo consiguieron completar una repetición bajo Dotson. En una de las siguientes misiones, Ran se internó bajo el hielo y no apareció en el punto de encuentro programado. Se desplegaron equipos acústicos, helicópteros y drones para buscarlo, sin resultado. Sus baterías terminaron agotándose y el robot fue dado por perdido.

La Universidad de Gotemburgo conocía el riesgo. Bajo espesores de hielo de entre 200 y 500 metros, Ran podía pasar más de 24 horas completamente incomunicado mientras navegaba por un entorno del que existían muy pocos mapas.

El robot desapareció, pero dejó una nueva forma de mirar la Antártida

Ran ya había realizado más de 40 misiones bajo hielo y también había conseguido entrar bajo el famoso glaciar Thwaites años antes. Pero los mapas publicados en Science Advances corresponden a Dotson, otra plataforma de la Antártida occidental sometida a un intenso deshielo.

Y esa diferencia importa porque el hallazgo es todavía más amplio: demuestra que podemos estudiar directamente procesos ocultos bajo las plataformas antárticas en lugar de intentar deducirlos únicamente desde arriba.

La historia tampoco terminará con Ran. La universidad ya encargó Ran II, un sustituto con navegación mejorada y sistemas de decisión más robustos ante emergencias, cuya entrega está prevista para el invierno de 2026/2027. Ran probablemente seguirá enterrado en algún lugar inaccesible bajo cientos de metros de hielo.

Pero antes de desaparecer consiguió hacer algo extraordinario: enseñarnos que bajo la superficie blanca y aparentemente uniforme de la Antártida existe otro paisaje entero, lleno de valles, fracturas y dunas de hielo que apenas estamos empezando a comprender.

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