Desde hace varios años se ha mencionado la posibilidad de usar drones para reparto de paquetes. Esa idea ya es una realidad, al menos en algunas pocas ciudades, pero tal parece que todavía les queda mucho por mejorar. Uno de estos robots de reparto se ha incendiado en llamas de forma espontánea en medio de su jornada laboral.

El acontecimiento sucedió en la ciudad de Berkeley, California. Un robot de una startup llamada Kiwi, que tiene trabajando unas 100 unidades en Estados Unidos, se encendió en llamas sin previo aviso y de manera espontánea mientras se dirigía a su destino. Una persona que pasaba por el lugar se aventuró a apagar el incendio y sacar al pobre tatarabuelo de Wall–E de su miseria.

El incendio, según el análisis de la compañía, ocurrió debido a un error humano, dado que le habían instalado una batería defectuosa al robot, lo que ocasionó que se incendiara. La startup ha anunciado que crearon un nuevo software que analizará constantemente el estado de la batería del dron para comprobar que funcione correctamente.

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El robot solo se dedica a completar los últimos 300 metros de la entrega de una orden de comida que proviene de algún restaurante, y esta es apenas una entre tantas startups que se están dedicando a crear servicios de drones de entregas, además de grandes empresas como Amazon que también lo tienen en sus planes, incluyendo drones voladores. Sin embargo, la idea de ver uno de estos drones incendiarse y caer desde el cielo como una pequeña bola de fuego no deja de ser preocupante, y casos como el del robot Kiwi deberían servir para que las empresas tomen las medidas de seguridad necesarias para evitarlo. [The Daily Californian vía Verge]