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Ciencia

Un sarcófago tardorromano apareció intacto bajo una calle de Cavtat, en Croacia. El hallazgo conserva una tumba sellada desde hace más de 1.500 años en el corazón de la antigua Epidaurum

Arqueólogos croatas encontraron en el solar de Zorina 8, en Cavtat, un sarcófago de época tardorromana conservado en su posición original. La tumba, sellada con mortero de cal, pertenecía a la necrópolis de la antigua Epidaurum y puede aportar nuevas pistas sobre los rituales funerarios de la costa dálmata entre los siglos IV y VI.
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No apareció en una gran ciudad monumental ni en una excavación abierta al público desde hace años. Estaba bajo una parcela urbana, en el centro histórico de Cavtat, una localidad croata que hoy mira al Adriático con aspecto de postal turística. Pero debajo de sus calles sigue viva otra ciudad: Epidaurum, la colonia romana que ocupó este punto de la costa dálmata.

Según informó Croatia Week a partir de los datos de Museums and Galleries of Konavle, el hallazgo se produjo durante excavaciones arqueológicas preventivas en el yacimiento de Zorina 8. Allí, los investigadores documentaron parte de una necrópolis tardoantigua y localizaron una pieza excepcional: un sarcófago pétreo de tipo salonitano, fechado de forma amplia entre los siglos IV y VI d.C., conservado en su posición original y todavía sellado por mortero de cal entre la tapa y la caja funeraria.

No era una tumba más: seguía cerrada desde la Antigüedad

Un sarcófago tardorromano apareció intacto bajo una calle de Cavtat, en Croacia. El hallazgo conserva una tumba sellada desde hace más de 1.500 años en el corazón de la antigua Epidaurum
© Muzeji i galerije Konavala.

Lo extraordinario del descubrimiento no está solo en la antigüedad de la pieza. Lo realmente raro es su estado de conservación. El sarcófago apareció intacto, sin señales de expolio antiguo o moderno, y con la junta de cal todavía preservada entre el contenedor de piedra y la cubierta.

Just Dubrovnik, que también recoge información atribuida a MIGK, señala que esta condición lo convierte en una unidad funeraria cerrada excepcional dentro del contexto arqueológico croata. Dicho de otra forma: los arqueólogos no encontraron simplemente una tumba romana, sino un depósito primario que permaneció aislado durante más de quince siglos.

Ese detalle cambia todo. Una tumba alterada puede contar mucho, pero una tumba sellada conserva relaciones originales: la posición del cuerpo, los posibles restos orgánicos, el sedimento, los residuos adheridos a la piedra y cualquier material depositado junto al difunto.

Cinco toneladas bajo tres metros de tierra

Un sarcófago tardorromano apareció intacto bajo una calle de Cavtat, en Croacia. El hallazgo conserva una tumba sellada desde hace más de 1.500 años en el corazón de la antigua Epidaurum
© Muzeji i galerije Konavala.

El sarcófago, explica La Brújula Verde, fue localizado a unos tres metros de profundidad y pesa alrededor de cinco toneladas. Su extracción exigió una operación compleja, porque no se trataba solo de levantar una pieza pesada, sino de hacerlo sin romper una estructura que había sobrevivido intacta desde la Antigüedad.

El equipo documentó en su interior la inhumación primaria de un único individuo. Los restos óseos, sin embargo, aparecieron en mal estado de conservación, por lo que preguntas básicas como edad, sexo, salud o posibles patologías deberán resolverse mediante análisis posteriores de laboratorio. Junto al cuerpo también se recuperaron depósitos orgánicos y otros materiales que podrían ayudar a reconstruir el ritual funerario.

El rastro de Salona, la gran capital romana de Dalmacia

La pieza pertenece al grupo de sarcófagos tardoantiguos de tipo salonitano, vinculados a la tradición funeraria de Salona, una de las ciudades romanas más importantes de la provincia de Dalmacia. Just Dubrovnik añade un dato relevante: los análisis petrográficos atribuidos al Dr. Božo Prtoljan apuntan a que la piedra sería caliza local, lo que sugiere la actividad de talleres regionales capaces de producir este tipo de monumentos funerarios.

Esto abre una lectura interesante. El sarcófago no solo habla de una persona enterrada con cierto estatus. También habla de redes de producción, circulación de modelos funerarios y adaptación local de formas asociadas a centros mayores como Salona.

Cavtat antes de Cavtat

Un sarcófago tardorromano apareció intacto bajo una calle de Cavtat, en Croacia. El hallazgo conserva una tumba sellada desde hace más de 1.500 años en el corazón de la antigua Epidaurum
© Muzeji i galerije Konavala.

La actual Cavtat se levanta sobre el territorio de la antigua Epidaurum. El propio portal patrimonial de Museums and Galleries of Konavle recuerda que Epidaurum aparece mencionada ya en el 48 a.C. y que, en época de Augusto, recibió estatus de colonia romana, una categoría de enorme importancia dentro del mundo provincial.

El sitio no era menor. Según ese mismo recurso del museo, Epidaurum llegó a tener un acueducto de 24 kilómetros y se consolidó como un centro portuario y económico relevante gracias a su posición en el Adriático. Con el declive del Imperio romano occidental y las transformaciones de la región, la ciudad fue desapareciendo del mapa antiguo, pero sus restos siguieron quedando bajo la Cavtat moderna.

Una tumba convertida en patrimonio visible

Tras la excavación y las tareas de protección, el sarcófago fue trasladado a un punto accesible al público, en el cruce de los caminos que conducen al Mausoleo de la familia Račić, al cementerio de San Roque y a la bajada hacia la playa de Ključice. La decisión busca integrarlo en el recorrido patrimonial de Cavtat, no esconderlo en un depósito ni desligarlo del paisaje donde apareció.

Ahí está una de las claves del hallazgo: el sarcófago no funciona solo como objeto arqueológico, sino como recordatorio físico de que muchas ciudades turísticas del Mediterráneo están construidas sobre capas mucho más antiguas. Bajo las calles, las terrazas y los caminos al mar, todavía aparecen fragmentos de una vida romana que parecía enterrada para siempre.

Lo importante empieza ahora

La imagen del sarcófago sellado tiene fuerza por sí sola, pero la parte científica recién comienza. Los análisis de huesos, sedimentos, morteros y restos orgánicos podrán ofrecer datos sobre dieta, salud, prácticas funerarias y quizá incluso sobre la identidad social del individuo enterrado.

Por eso el hallazgo, explica La Brújula Verde, importa más allá de la espectacularidad de una tumba intacta. En una región donde muchas sepulturas antiguas fueron reutilizadas, saqueadas o destruidas por siglos de urbanización, encontrar un sarcófago cerrado en su contexto original es casi como abrir una cápsula de tiempo. No resuelve de golpe la historia de Epidaurum, pero entrega algo que la arqueología rara vez consigue: una escena funeraria que el tiempo dejó casi en pausa.

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