Estado en que quedó el interior del avión tras la batalla entre el pasajero y la tripulación. Foto: AP

El pasado jueves, un vuelo con destino Pek√≠n se convirti√≥ en el escenario de una aut√©ntica batalla campal. El incidente, protagonizado por un joven de 23 a√Īos en aparente estado de embriaguez, termin√≥ cuando una asistente de vuelo le rompi√≥ dos botellas de vino en la cabeza.

Todo comenz√≥ con normalidad para el vuelo 109 de la compa√Ī√≠a Delta Airlines que sal√≠a de Seattle rumbo a Pek√≠n con 210 pasajeros y 11 tripulantes a bordo. Aproximadamente una hora despu√©s del despegue, un pasajero que viajaba en primera clase llamado Joseph Daniel Hudek IV se levant√≥ dos veces para ir al ba√Īo. Al salir por segunda vez del aseo, Hudek se precipit√≥ hacia la puerta del avi√≥n en la zona que separa primera clase del resto de cabina y comenz√≥ a manipularla para abrirla.

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Dos miembros de la tripulaci√≥n trataron de detenerle, pero Hudek, que se encontraba visiblemente alterado, los rechaz√≥ a empujones y pu√Īetazos y continu√≥ desarmando la puerta. Una de las azafatas pidi√≥ ayuda a los pasajeros y comunic√≥ el incidente a cabina mientras su compa√Īero forcejeaba con el pasajero rebelde.

Foto: AP Images

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En segundos, el espacio adyacente se convirti√≥ en una batalla campal en la que Hudek se las apa√Ī√≥ para rechazar varios intentos de detenerlo. Finalmente, una azafata le golpe√≥ dos veces en la cabeza con sendas botellas de vino de 750 ml (el tama√Īo normal), una de las cuales lleg√≥ a romperse. El ataque no detuvo a Hudek, pero sirvi√≥ para que entre varios pasajeros lo redujeran y ataran con bridas. Pese a los botellazos en la cabeza, el pasajero no perdi√≥ la consciencia en ning√ļn momento y le gritaba ‚Äú¬ŅEs que no sabes qui√©n soy?‚ÄĚ a la azafata.

Minutos después, el avión aterrizaba de vuelta en Seattle. La policía del aeropuerto sacó a Joseph Daniel Hudek IV del avión atado a una silla de ruedas. El pasajero siguió comportándose de forma violenta, gritando y tratando de soltarse durante toda la operación. El personal de Delta explicó que el pasajero había logrado comenzar a desarmar la puerta y estaba a pocos pasos de abrirla en pleno vuelo, lo que hubiera sido catastrófico.

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Lo raro del asunto es que, seg√ļn el informe del FBI, Hudek no dio muestras de estar bajo el efecto del alcohol o de las drogas al embarcar. Lo √ļnico que pidi√≥ fue una cerveza antes del despegue. El pasajero viajaba en primera clase porque es hijo de una empleada de Delta Airlines y viajaba con un pase de la compa√Ī√≠a¬†para visitar a un amigo en Pek√≠n. Hudek fue acusado en 2012 (a los 18 a√Īos) de un delito de abuso de menores por suministrar alcohol a un menor de edad. Por lo dem√°s, no tiene antecedentes criminales. De su familia, solo su abuelo ha querido hacer declaraciones p√ļblicas. Joseph Hudek ha dicho de su nieto: ‚ÄúEs un gran chico. De verdad es una buena persona. Trabaja duro, ahorra... No se qu√© le ha podido pasar.‚ÄĚ

Una de las azafatas tuvo que ser hospitalizada con heridas y cortes en la cara, pero sus lesiones no revisten gravedad. Al d√≠a siguiente de la trifulca, Hudek, que est√° bajo arresto desde el incidente, pas√≥ por una vista judicial preliminar. Se le acusa de un delito federal de interferir gravemente con la tripulaci√≥n de un vuelo. El acusado se enfrenta a una pena que podr√≠a llegara a los 20 a√Īos de prisi√≥n y una multa de 250.000 d√≥lares. [Associated Press v√≠a Daily Mail, Heavy