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Ciencia

Una ciudad perdida de hace 3.600 años obliga a reescribir la historia de la estepa en la Edad del Bronce: no eran solo nómadas, sino que también existían grandes asentamientos

Un inmenso asentamiento prehistórico descubierto en la estepa euroasiática cambia la visión clásica sobre las comunidades que la habitaron y revela un nivel de planificación urbana e industrial mucho más complejo del que se creía
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Durante décadas, los manuales de arqueología han repetido la misma idea: en la Edad del Bronce, la gran estepa euroasiática estaba poblada casi exclusivamente por grupos móviles que levantaban asentamientos efímeros y vivían de manera seminómada. Un paisaje de movimientos constantes, sin ciudades, sin grandes complejos y sin planificación urbana. Sin embargo, una nueva excavación viene a poner esa narrativa patas arriba. Un equipo internacional de arqueólogos ha revelado un asentamiento gigantesco, cuidadosamente organizado y con una industria metalúrgica a escala sorprendente para su época. Y lo que han encontrado allí no encaja con la imagen que teníamos hasta ahora.

Un asentamiento planificado inmenso que no debería existir (según lo que creíamos)

Kasajstan
© Mustafa Ayaz – Unsplash

El lugar, bautizado como Semiyarka, ocupa más de 140 hectáreas, una superficie impropia para lo que suele documentarse en la estepa durante ese periodo. Su trazado urbano se adivina en dos líneas paralelas de montículos rectangulares que en su día sustentaron viviendas de varias habitaciones. Entre ellas, una estructura de dimensiones mayores empieza a perfilarse como un posible edificio ceremonial, un centro comunitario o incluso la residencia de algún linaje poderoso.

Los investigadores han logrado fechar la construcción de este núcleo urbano en torno al 1600 a.C., coincidiendo con un momento clave: el tránsito entre formas de vida nómada y la aparición de comunidades más estables. Hasta este estudio, los asentamientos de tal complejidad simplemente no encajaban en el modelo tradicional atribuido a estas poblaciones.

Detrás de la excavación se encuentra un equipo liderado por especialistas del University College London, la Universidad de Durham y varios centros de investigación locales que llevaban más de dos décadas sospechando que bajo esos montículos había algo excepcional. Lo que no imaginaban era hasta qué punto.

Las primeras imágenes aéreas —incluidas fotografías espía de los años 70— ya revelaban que en esta zona había una traza urbana inusual. Pero solo ahora, con excavaciones sistemáticas, ha podido confirmarse la magnitud del hallazgo y su potencial para reescribir por completo la historia de la región.

El inesperado corazón industrial de la estepa… y el país donde apareció

Semiyarka
© Google Maps

A unos kilómetros del río Irtysh, en el noreste de Kazajistán, los arqueólogos localizaron en Semiyarka algo aún más revelador que sus viviendas: una zona industrial entera dedicada a la producción de bronce de estaño. No pequeños talleres ni estructuras dispersas, sino un complejo completo donde se han encontrado crisoles, escoria y artefactos terminados que apuntan a una manufactura estandarizada.

Este detalle es crucial. Aunque el bronce de estaño fue una de las aleaciones más valiosas de su tiempo, casi no existían pruebas de cómo se fabricaba en la estepa. Se conocían objetos —miles de ellos—, pero no los lugares donde se producían. Esa ausencia dificultaba entender cómo funcionaba la economía regional.

Semiyarka cambia eso. Por primera vez, los arqueólogos pueden hablar de un centro industrial estable, con planificación, recursos abundantes y acceso directo a las materias primas. No en vano, el asentamiento se ubica cerca de los depósitos de cobre y estaño de las montañas de Altai, una localización que encaja de manera perfecta con la magnitud de la actividad metalúrgica que se ha documentado.

A la vez, su posición elevada sobre el río sugiere que no era solo un centro de producción, sino también un punto clave de intercambio comercial. Todo indica que funcionaba como un polo económico que articulaba rutas, comunidades y recursos a escala regional.

Una sociedad más compleja, conectada y diversa de lo que se pensaba

Los objetos recuperados en el yacimiento pertenecen principalmente al grupo cultural Alekseevka-Sargary, pioneros en el uso de casas permanentes en esta parte de la estepa. Sin embargo, las excavaciones han revelado también piezas asociadas a comunidades tradicionalmente descritas como nómadas, como el pueblo Cherkaskul. Esto implica que los habitantes de Semiyarka mantenían redes de intercambio activas con grupos vecinos, desmontando la vieja idea de sociedades aisladas y homogéneas.

Además, el equipo ha identificado enterramientos y asentamientos contemporáneos alrededor del complejo principal. Esto sugiere que Semiyarka no era un caso aislado, sino un nodo dentro de un paisaje humano más articulado de lo que se creía. Las futuras excavaciones podrían demostrar que otras comunidades de la región compartían modelos similares de organización y producción.

Uno de los aspectos más llamativos del estudio es su impacto en el concepto de urbanización en Asia Central. Durante mucho tiempo, se asumió que la región quedó al margen de los procesos que dieron origen a las primeras ciudades. Con Semiyarka, ese modelo cambia radicalmente: ahora sabemos que hubo centros estables, planificados y con industrias complejas en plena estepa hace 3.600 años.

Los investigadores continuarán estudiando cómo se organizaba exactamente la producción, quién controlaba el flujo de materias primas, qué redes comerciales sostuvieron el asentamiento y cómo afectó esta actividad al entorno natural. Lo que ya está claro es que este hallazgo obliga a repensar cómo vivían, comerciaban y colaboraban las sociedades prehistóricas de la región.

[Fuente: La Brújula Verde]

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