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Mundo

Una cumbre entre tensiones: El G7 camina en silencio para no despertar la furia de Trump

Las Montañas Rocosas canadienses reciben a los líderes del G7 en una cumbre marcada por tensiones comerciales, conflictos internacionales y un invitado impredecible. Sin declaración conjunta prevista, el encuentro se centra en evitar fricciones con un Trump cada vez más aislado… y cada vez más decidido a imponer su propia agenda.
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La nueva edición del G7 en Canadá no se perfila como un encuentro para generar consensos, sino como una coreografía diplomática donde cada paso se calcula para no irritar a Donald Trump. Con aranceles que desafían a sus aliados, conflictos sin resolver en Ucrania y Oriente Medio, y un desinterés creciente por construir alianzas duraderas, la cumbre arranca entre gestos forzados y silencios estratégicos.

Un equilibrio frágil entre alianzas y confrontación

Una cumbre entre tensiones: el G7 camina en silencio para no despertar la furia de Trump
© Mark Schiefelbein.

En la última visita de Trump al G7 en Canadá, en 2018, la imagen de su postura desafiante frente a una Merkel visiblemente exasperada se convirtió en símbolo de ruptura. Hoy, el escenario no ha cambiado demasiado: Trump continúa empujando una agenda de aranceles, producción de combustibles fósiles y repliegue militar en Europa, sin espacio para declaraciones conjuntas o estrategias colectivas.

La Casa Blanca no ha anunciado objetivos concretos para esta cumbre, y se espera que las reuniones bilaterales —con líderes como Mark Carney, Claudia Sheinbaum y Volodymyr Zelenskyy— sean más relevantes que el encuentro grupal. Algunos líderes, como el británico Keir Starmer, intentan mantener una relación cordial para evitar explosiones mediáticas, pero todos parecen saber que la unidad del G7 pende de un hilo.

Aranceles, guerras y un orden internacional bajo amenaza

Una cumbre entre tensiones: el G7 camina en silencio para no despertar la furia de Trump
© Michael Kappeler.

Los nuevos aranceles estadounidenses —del 25% al acero, aluminio y autos, y del 10% a la mayoría de las importaciones— han golpeado especialmente a aliados como Japón, México y Canadá. Justificados por Trump bajo razones como frenar el fentanilo o proteger empleos, estos gravámenes han generado una creciente desconfianza en el liderazgo estadounidense.

Mientras tanto, temas como el conflicto entre Israel e Irán, la guerra en Ucrania, el control de China sobre cadenas de suministro y el cambio climático pierden protagonismo frente a la incertidumbre que genera Washington. El fantasma de una posible salida de Trump del G20, o incluso de su rechazo a un orden internacional basado en reglas, deja al G7 sin brújula y sin consenso.

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