Screenshot: DHA (YouTube)

En las montañas al norte de Turquía, ya nevadas a estas alturas del año, asoman cientos de torreones con la punta azul, como en los chùteaux señoriales de Francia. Pero no estån rematados con gemas preciosas, ni vive en ellos un noble francés. Es un complejo de villas con spa y centro comercial que no ha llegado a abrir, pues sus constructores han tenido que declararse en bancarrota.

El proyecto se conoce como Burj Al Babas y estĂĄ dirigido inversores ricos del golfo PĂ©rsico. SegĂșn esta pĂĄgina web, cuando sea completado contarĂĄ con 732 villas de estilo francĂ©s, piscinas, baños turcos, saunas, centros de salud, centros de belleza, parques acuĂĄticos, un gimnasio, un centro comercial con cine y restaurantes, pistas de baloncesto, pistas de tenis y dos campos de fĂștbol. AdemĂĄs, tiene mezquita y se encuentra a dos horas de un centro de esquĂ­.

Photo: Burj Al Babas (Facebook)

Pero el futuro del complejo estĂĄ en duda. La semana pasada, un tribunal ordenĂł a la constructora Grupo Sarot que se declarara en bancarrota por una deuda de 27 millones de dĂłlares. SegĂșn Bloomberg, el grupo ya habĂ­a terminado de construir 587 villas, y 350 de ellas estaban vendidas a clientes de Catar, BarĂ©in, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Arabia SaudĂ­. Los clientes pagaron entre 370.000 y 530.000 dĂłlares por las villas y, de acuerdo con una de las arquitectas consultoras del proyecto, pidieron especĂ­ficamente el diseño de un castillo.

Grupo Sarot culpa a los propios clientes de la quiebra, al no conseguir recaudar $7,5 millones en pagos a cuenta de las villas ya vendidas. Sin embargo, el grupo se muestra optimista porque “el proyecto está valorado en $200 millones” y solo necesitan “vender 100 villas para pagar la deuda”. “Creo que podemos superar esta crisis en cuatro o cinco meses e inaugurar parcialmente el proyecto en 2019”, dijo el presidente de Sarot, Mehmet Emin Yerdelen.

Advertisement

[Bloomberg]