En tiempos de incertidumbre global, algunas declaraciones logran sacudir el debate público más allá de la ciencia y la política. En una entrevista reciente, un veterano periodista español volvió a encender la polémica con una predicción extrema sobre el futuro cercano de la Tierra. Sus afirmaciones mezclan investigación personal, desconfianza institucional y escenarios apocalípticos que han captado la atención (y la preocupación) de miles de personas.
Una advertencia lanzada en medio del debate astronómico
El contexto no es menor. Mientras la comunidad científica discute intensamente la naturaleza y trayectoria de ciertos objetos celestes, como el cometa 3I/ATLAS, surgen voces que van más allá del consenso académico. En ese escenario, J. J. Benítez presentó su libro Están aquí, una obra que recopila más de tres décadas de investigación sobre lo que, según sostiene, los estamentos militares ocultan respecto al fenómeno ovni.
Con una trayectoria que incluye cerca de 70 libros y la popular saga Caballo de Troya, publicada por primera vez en 1984, Benítez es una figura conocida por abordar temas controvertidos. En su nuevo trabajo asegura reunir cientos de casos investigados, entrevistas con testigos y altos mandos militares, así como documentación gráfica que considera reveladora.
Una entrevista que encendió las alarmas
Durante su paso por el podcast Con P de Podcast, el autor se mostró pesimista sobre el rumbo de la humanidad. Describió el momento actual como “difícilísimo”, aunque también afirmó que el ser humano, pese a todo, “saldrá adelante”.
Fue en ese marco donde lanzó la afirmación más inquietante: la supuesta amenaza de un asteroide que podría impactar contra la Tierra en agosto de 2027 si no es desviado o destruido a tiempo. Según Benítez, el objeto tendría unos 30 kilómetros de diámetro y representaría un peligro sin precedentes.
Escenarios de impacto y consecuencias extremas
El periodista aseguró que organismos como la NASA y el Ejército de Estados Unidos llevarían más de una década trabajando para evitar el impacto. Incluso afirmó que se conocería el punto exacto donde el asteroide caería, a unos 300 kilómetros al este de las islas Bermudas, en el Caribe.
Siempre según su relato, el choque desencadenaría tsunamis con olas de hasta 1.000 metros, la desaparición de amplias zonas costeras de Estados Unidos, Portugal y las Islas Británicas, y la muerte de más de mil millones de personas en apenas 48 horas. A esto se sumarían años de oscuridad global, erupciones volcánicas masivas en el arco de Indonesia y un colapso total de la agricultura, la electricidad y las comunicaciones.
Benítez insistió en que “ojalá todo sea falso”, pero sostuvo que la información que maneja apunta a un escenario extremadamente oscuro para la humanidad.

Prepararse sin certezas
Ante un panorama tan extremo, el autor afirmó que la única preparación posible sería la conciencia individual y la capacidad de adaptación. Según su visión, se producirían grandes migraciones en busca de alimentos y recursos, dando paso a un periodo de caos global. “Si no me equivoco, el futuro es muy negro”, concluyó, subrayando la fecha de agosto de 2027 como un punto crítico.
Voces que refuerzan el relato
En la misma línea se expresó la escritora Alicia López Jiménez en el podcast Risas y chocolate. Según contó, un militar implicado en un supuesto proyecto de defensa planetaria llevaría años estudiando cómo desviar o desintegrar el asteroide, descartando la fragmentación por considerarla aún más peligrosa.
López Jiménez añadió que, en su opinión, no se trataría de un castigo divino, sino de un fenómeno natural del cosmos, e incluso deslizó ideas de corte más espiritual sobre un “salto de conciencia” posterior al evento. Llegó a mencionar una fecha concreta, el 29 de agosto de 2027, y la posibilidad de evacuaciones en naves, una afirmación que se mueve claramente en el terreno de la especulación.
Entre la advertencia y la controversia
Las declaraciones de Benítez y quienes comparten su visión no cuentan con respaldo científico público y se sitúan fuera del consenso de la astronomía actual.
Sin embargo, su impacto mediático es innegable. En un mundo atento a cualquier amenaza global, estas advertencias vuelven a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: cómo distinguir entre información contrastada, creencias personales y el miedo ancestral a lo desconocido que llega desde el cielo.
[Fuente: La Razón]