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Ciencia

Una herradura de 40.000 kilómetros rodea el Pacífico y concentra casi todos los grandes terremotos del planeta. Estos son los países que viven sobre el Cinturón de Fuego

Desde Chile hasta Japón y Nueva Zelanda, decenas de países se encuentran junto a una gigantesca sucesión de límites tectónicos. El USGS calcula que allí ocurre alrededor del 81% de los terremotos más grandes de la Tierra, y los fuertes sismos registrados recientemente han vuelto a poner la región bajo el foco.
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No es realmente un cinturón, tampoco una estructura continua y mucho menos una línea que pueda verse sobre el terreno. Sin embargo, basta colocar sobre un mapa los grandes terremotos, volcanes y fosas oceánicas del planeta para que aparezca una figura bastante clara: una enorme herradura que prácticamente rodea el océano Pacífico.

Es el Cinturón de Fuego del Pacífico, una franja de aproximadamente 40.000 kilómetros en la que diferentes placas tectónicas chocan, se deslizan unas junto a otras o se hunden bajo sus vecinas. El resultado es la región sísmica y volcánica más activa de la Tierra.

Durante años se ha popularizado la cifra de que allí ocurre alrededor del 90% de todos los terremotos del mundo. El dato necesita algo de contexto: una publicación histórica del USGS utilizaba precisamente ese porcentaje, mientras que su información actual señala que el cinturón circumpacífico concentra aproximadamente el 81% de los mayores terremotos del planeta.

Sea cual sea la métrica utilizada, la conclusión cambia poco: hay pocos lugares en la Tierra donde las placas liberen tanta energía.

El secreto está debajo del Pacífico

Una herradura de 40.000 kilómetros rodea el Pacífico y concentra casi todos los grandes terremotos del planeta. Estos son los países que viven sobre el Cinturón de Fuego
© NOAA.

La clave son las zonas de subducción.

En buena parte del Cinturón de Fuego, una placa oceánica se introduce lentamente por debajo de otra placa. El desplazamiento puede ser de apenas centímetros al año, pero las superficies no avanzan siempre suavemente. Pueden quedar bloqueadas durante décadas o siglos mientras acumulan tensión hasta que finalmente se deslizan.

Entonces llega el terremoto.

El mismo proceso también explica buena parte del vulcanismo de la zona. Cuando una placa desciende hacia el manto, favorece procesos que terminan generando magma, que puede ascender y alimentar cadenas volcánicas. De ahí la combinación tan característica de fosas oceánicas, terremotos y arcos de volcanes que rodean el Pacífico.

Los ejemplos extremos están en la historia. El terremoto de Valdivia de 1960, en Chile, alcanzó magnitud 9,5, mientras que el de Alaska de 1964 llegó a 9,2. Ambos ocurrieron dentro del cinturón circumpacífico. Y la Tierra acaba de recordar que este mecanismo sigue plenamente activo.

De Colombia a Indonesia: una semana que vuelve a ponerlo en el mapa

Una herradura de 40.000 kilómetros rodea el Pacífico y concentra casi todos los grandes terremotos del planeta. Estos son los países que viven sobre el Cinturón de Fuego
© Unsplash / Onur Burak Akın.

El 10 de agosto de 2026, un terremoto de magnitud 7,4 sacudió Colombia con epicentro cerca de San José del Palmar, en Chocó, a unos 103 kilómetros de profundidad. El Servicio Geológico Colombiano lo calificó como el terremoto de mayor magnitud registrado en el país durante el siglo XXI.

Su origen encaja perfectamente con la geología de la región: frente al Pacífico colombiano, la placa de Nazca se introduce debajo de la placa Sudamericana.

Solo cuatro días después, el 14 de agosto, el USGS registró un 7,7 cerca de la isla indonesia de Flores. En julio, Japón había sufrido otro terremoto importante, de magnitud 6,8. Y uno de los mayores ejemplos recientes ocurrió el año anterior. El 29 de julio de 2025, un terremoto de magnitud 8,8 frente a Kamchatka, Rusia, activó avisos de tsunami a lo largo del Pacífico y empató como el sexto terremoto más grande registrado mediante instrumentación moderna.

Hay una precisión interesante respecto a los recientes terremotos de Venezuela que también aparecen asociados al Cinturón de Fuego en algunas informaciones. El doblete de magnitudes 7,2 y 7,5 del 24 de junio de 2026 fue real, pero ocurrió junto al límite entre las placas del Caribe y Sudamericana y mediante fallamiento de desgarre. Por eso, no es un ejemplo claro del Cinturón de Fuego del Pacífico en sentido estricto.

Los países que viven sobre la gran herradura sísmica

Una herradura de 40.000 kilómetros rodea el Pacífico y concentra casi todos los grandes terremotos del planeta. Estos son los países que viven sobre el Cinturón de Fuego
© Thinkstock.

El recorrido comienza en Sudamérica, pasando principalmente por Chile, Perú, Ecuador y Colombia. Continúa hacia Centroamérica y México, sube por la costa occidental de Estados Unidos y Canadá, atraviesa Alaska y las islas Aleutianas y llega hasta la península rusa de Kamchatka.

Desde allí baja por Japón, Filipinas, Indonesia y Papua Nueva Guinea, continúa por numerosos archipiélagos del Pacífico y termina alrededor de Nueva Zelanda. No significa que todo el territorio de esos países tenga el mismo peligro: el riesgo depende de la ubicación de las fallas, profundidad de los sismos, tipo de suelo, exposición de la población y calidad de las construcciones.

Tampoco significa que fuera de esa herradura no pueda producirse un gran terremoto. El USGS identifica otros dos grandes cinturones sísmicos mundiales, incluido el que se extiende desde Indonesia hacia el Himalaya y el Mediterráneo. Pero ninguno concentra tantos gigantes.

El Cinturón de Fuego es, en realidad, la cicatriz visible de un planeta que nunca está quieto: 40.000 kilómetros de placas empujándose, hundiéndose y acumulando energía alrededor del océano más grande de la Tierra. Y cuando una de esas fronteras cede de golpe, las consecuencias pueden sentirse a miles de kilómetros de distancia.

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