Las lagunas urbanas de Resistencia, en el Chaco argentino, llevan años enfrentando un enemigo inesperado: masas de repollito de agua (Pistia stratiotes) que avanzan sin freno sobre la superficie. Lo que al principio parecía solo un “manto verde” llamativo terminó revelándose como un problema ambiental de gran escala, capaz de alterar la calidad del agua, desplazar especies locales y bloquear funciones críticas de estos ecosistemas.
Ni el control mecánico ni los herbicidas consiguieron un resultado duradero. Las extracciones demandaban meses de trabajo y maquinaria especializada, mientras que los químicos suponían un costo elevado y un riesgo ambiental aún mayor. Cada intento parecía insuficiente: apenas se retiraban las plantas, en pocas semanas los repollitos volvían a cubrir el espejo de agua.
Un experimento inédito en humedales cálidos

Ante esta situación, investigadores del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CONICET-UNNE) decidieron probar algo nunca antes implementado en humedales subtropicales de Sudamérica: el control biológico mediante insectos nativos. La propuesta es criar masivamente especies que se alimentan de la planta invasora y liberarlas en los cuerpos de agua, con el objetivo de reducir su densidad de manera natural y permanente.
La Dra. Celeste Franceschini, directora del Laboratorio de Herbivoría y Control Biológico en Humedales (HeCoB), lo resume así: “Queremos dejar de pensar en remover plantas y empezar a pensar en restaurar el equilibrio”.
Los primeros ensayos en piletones experimentales ya identificaron dos insectos prometedores. En condiciones controladas, lograron alimentarse del repollito y disminuir su tamaño, un indicio alentador de que podrían cumplir el mismo rol en las lagunas.
Colaboración internacional y próximos pasos
El proyecto no avanza en soledad. Cuenta con el apoyo de instituciones de referencia como la Fundación para el Estudio de Especies Invasivas (FUEDEI), el Centre for Biological Control de Sudáfrica y la Universidad Estatal de Louisiana, que aportan experiencia en casos similares alrededor del mundo.
Ahora, el desafío es lograr la cría masiva de los insectos y planificar liberaciones experimentales en 2026. Si tienen éxito, Resistencia se convertirá en un caso pionero para la región, marcando un camino alternativo frente a los métodos tradicionales de control.
Más que un problema estético

Las autoridades locales subrayan que la proliferación del repollito afecta funciones vitales de las lagunas: la amortiguación de inundaciones, la retención de agua, la conservación de la biodiversidad y el uso recreativo por parte de la comunidad. “No se trata solo de estética: hablamos de ecosistemas clave para la ciudad”, señala el Ing. Sergio Vich, de la Subsecretaría de Sistemas Hídricos municipal.
Mientras tanto, equipos municipales como los llamados “Carpinchos”, con décadas de experiencia en la extracción manual de plantas invasoras, esperan que este cambio de enfoque alivie una tarea titánica que nunca termina.
Una ofensiva que podría cambiar el paradigma
La apuesta por el control biológico no está exenta de riesgos y desafíos, pero abre la posibilidad de un manejo más sustentable, económico y duradero. Si el ejército de insectos nativos logra contener al repollito de agua, Resistencia no solo recuperará sus lagunas, sino que se convertirá en referente de innovación ambiental en toda Sudamérica.