El próximo 13 de febrero llega a los cines una de las adaptaciones más esperadas —y discutidas— de la temporada: Cumbres Borrascosas, la versión libre y radical que firma Emerald Fennell del clásico inmortal de Emily Brontë. A pocos días del estreno, las primeras reacciones dejan claro que no será una película de consenso.
Protagonizada por Margot Robbie y Jacob Elordi, la cinta se perfila como una experiencia extrema: tan celebrada por su ambición estética como criticada por su reinterpretación del material original.
Una adaptación que no busca agradar a todos
Desde sus primeros pases, la película ha generado una respuesta apasionada y contradictoria. Para algunos críticos, Fennell firma aquí su mejor trabajo hasta la fecha; para otros, una lectura vacía que se apoya en el impacto visual y el escándalo.

Courtney Howard fue especialmente entusiasta, describiéndola como “un nuevo clásico de la máxima categoría: intoxicante, seductora y hechizante”, destacando la fotografía de Linus Sandgren y el diseño de producción de Suzie Davies como dos de sus grandes bazas.
‘Cumbres Borrascosas’ para una nueva generación
Otros análisis subrayan que esta no es una adaptación tradicional. David Rooney, de The Hollywood Reporter, lo resume con claridad: para disfrutarla hay que abandonar cualquier expectativa de fidelidad al texto original y dejarse arrastrar por la visión de Fennell.
Según el crítico, la película es “vulgar, provocativa, empapada de colores abrasadores y diseño opulento”, una versión “anacrónica, sexy, pervertida, irreverente y profundamente trágica”, situada en una fina línea entre lo inteligente y lo ridículo. Una definición que ha llevado a muchos a describirla como Cumbres Borrascosas para la generación de Los Bridgerton.
Erotismo, exceso y polémica
No todos han quedado convencidos. Clarisse Loughre, de The Independent, considera que la película utiliza el clásico como un disfraz para vender una experiencia romántica contemporánea, despojándolo de la violencia emocional que definía la novela original. Para ella, el resultado es “sorprendentemente vacío”.
En una línea similar, Alison Willmore, desde Vulture, ironiza sobre el exceso de sensualidad y simbolismo corporal: corsés destrozados, lluvia constante, cuerpos pegados a la ropa y una carga erótica que roza el sadomasoquismo. Todo ello convierte la película en un espectáculo tan exagerado como difícil de ignorar.
¿Éxito de taquilla o escándalo artístico?
Con Warner Bros. detrás y un reparto de primer nivel, pocos dudan de que la película funcionará en taquilla. La gran incógnita es si será recordada como una audaz reinvención del clásico o como un ejercicio de estilo deslumbrante pero hueco.
Lo que parece seguro es que no va a llover a gusto de todos. Y quizá esa era exactamente la intención de Emerald Fennell: firmar una Cumbres Borrascosas que incomode, provoque y genere debate. Una película que, para bien o para mal, no dejará indiferente a nadie.
Fuente: Espinof.