Un equipo de astrobiólogos ha descrito una nueva forma de intentar detectar no ya agua en otros planetas, sino directamente vida. La idea consiste en detectar determinadas moléculas en la atmósfera de exoplanetas que indicarían la existencia de vida. El problema: para intentarlo se necesitará esperar al sucesor del Hubble, el telescopio espacial James Webb, que no entrará en funcionamiento al menos hasta 2018.

Las atmósferas pesadas, como la de la Tierra, evitan que el agua se escape del planeta hacia el espacio. En la búsqueda de vida más allá de nuestro Sistema Solar, los astrónomos intentan detectar exoplanetas que puedan contener este tipo de atmósferas. Ahora, investigadores de la Universidad de Washington han descrito una nueva forma que podría ayudar a detectar vida en otros planetas lejanos.

El estudio, publicado en el último número de la revisa científica Astrobiology, describe una técnica cuyo objetivo es la detección de "dímeros". En química, se utiliza este término para referirse a un compuesto que se ha formado por la unión de dos compuestos idénticos, con enlaces que pueden ser fuertes o débiles. El astrónomo Amit Misra, uno de los autores del estudio, busca ahora estudiar la presencia de dímeros de oxígeno en la atmósfera de exoplanetas. Un dímero de oxígeno tiene 4 átomos de oxígeno y se representa como O2-O2.

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En Science explican muy bien el sentido de esta técnica. Cuando un planeta pasa frente a su estrella, la luz de esta se filtra a través de la atmósfera del planeta y continúa viajando en el espacio hasta que la podemos detectar. Los dímeros de la atmósfera absorben la luz y crean anomalías que pueden ser detectadas por un telescopio muy potente cuando la presión de la atmósfera es de al menos 0,25 bares, lo suficientemente alta como para retener agua.

En definitiva, las señales que Misra y su equipo proponen intentar captar solo se recibirían si la atmósfera de un exoplaneta cuenta con la presión suficiente y con dímeros de oxígeno. La clave es que la única forma de que exista una atmósfera oxigenada de este tipo es a través de organismos vivos fotosintéticos productores de oxígeno. En otras palabras: vida.

Se trata de una teoría factible aunque hay una pega: de momento no hay ninguna misión ni tecnología capaz de captar estas pistas procedentes de planetas más allá del Sistema Solar. Habría que esperar a que el sucesor del Hubble, el telescopio espacial James Webb, entrara en funcionamiento en 2018. Aún así, siempre podría haber contratiempos o algún inconveniente posterior en la teoría. Hasta que no se demuestre, es una puerta abierta más a la posible detección de vida más allá de la Tierra. [Astrobiology vía Science]