El ingenio de las plantas es mayor de lo que imaginamos cuando se trata de protegerse o defenderse. Hay una planta que literalmente atrae a las avispas parásitas para matar a los otros insectos que buscan alimentarse de sus hojas.
Los científicos de China estudiaron a la planta de frijol chino, también conocida como caupí, poroto tape, y otros nombres según la región, y cuyo nombre científico es Vigna unguiculata para entender cómo se defiende contra un insecto en particular que se alimenta de sus hojas. Hallaron evidencia de que la planta no solo emite sustancias químicas que se propagan por aire para atraer a un parásito común de ese insecto, sino que además también emite otras sustancias por las raíces hacia el suelo para que las futuras generaciones puedan usar la misma estrategia. El trabajo del equipo muestra una táctica que no se conocía, en que la planta elimina las plagas.
“Encontramos una estrategia fundamentalmente definida de defensa indirecta en que las hojas dejan una impronta en el suelo”, escribieron en el trabajo que se publicó el viernes en Cell Reports.
Una planta ingeniosa
Se trata de una planta leguminosa, una de las que la humanidad cultiva desde la antigüedad. Hoy, se cultiva por sus porotos o frijoles de ojo negro, aunque también son comesmtibles sus hojas y otras partes de la planta.
Aunque es un cultivo resistente, tiene depredadores naturales. Entre ellos el minador serpentina o Liriomyza trifolii. Las mosquitas suelen horadar las hojas para alimentarse y poner sus huevos allí; sus larvas también se alimentan de la hoja, y crean túneles dentro de ésta. Cuando la planta está muy infestada, puede quedar sin hojas y eso reduce el rendimiento de las cosechas.

Los minadores tienen enemigos, que son las avispas parasitarias. Estas avispas ponen sus huevos en las larvas del minador. Al nacer, las jóvenes avispas comen a las larvas del minador. Los autores dicen que en estudios anteriores se había demostrado que esta planta puede producir compuestos volátiles que se evaporan en el aire y que parecen atraer naturalmente a las avispas cuando la planta es atacada por los insectos como el minador. Las sustancias químicas no perduran en el tiempo, por lo que el mecanismo de defensa duran poco tiempo.
A los investigadores les interesaba entender qué otros trucos usaba la planta para defenderse de los minadores. En un ámbito controlado estudiaron a la planta, a los minadores, y a la especie de avispa parasitaria Neochrysocharis formosa.
Tal como lo esperaban, la planta infestada por los minadores liberó sustancias químicas volátiles que atraían a las avispas. Pero también liberaba otros compuestos a través de las raíces, que parecían cambiar la composición bacteriana, o microbioma, del suelo que la rodeaba. Este microbioma modificado a su vez mejoraba la capacidad de la planta para liberar las sustancias que se evaporan en el aire, incluso si las plantas no estaban infestadas con minadores.
“Es un ataque herbívoro transitorio que se transforma en bucle y conforma un legado defensivo que el suelo transmite”, escribieron los investigadores.
Las lecciones

Los autores señalan que su estudio se llevó a cabo bajo condiciones cuidadosamente controladas. Por eso quedan sin respuesta preguntas importantes, como cuánto perdura el cambio en el suelo en el mundo real. Y no se sabe cuántas otras especies vegetales usan un método parecido.
Por ahora, el trabajo del equipo brinda más información sobre las complejas interacciones que tienen las plantas con sus depredadores y enemigos. Son relaciones que los humanos podríamos aprovechar para mantener la salud de los cultivos sin tener que depender tanto de los pesticidas tóxicos, según afirman los investigadores.
“Estos hallazgos brindan un fundamento que permitiría aprovechar las interacciones entre plantas y microbios para mejorar el control biológico y usar las nuevas oportunidades que nos ofrecen las plantas para diseñar ecosistemas agrícolas resilientes y sustentables, usando los procesos ecológicos en los suelos”, escribieron. Lo provechoso es que las plantas tengan su propio sistema de exterminación de las plagas.