Saltar al contenido
Ciencia

Las rayas de las cebras funcionan como un repelente natural, y unas vacas japonesas lo demostraron

Un experimento japonés cubrió vacas negras con rayas blancas de entre cuatro y cinco centímetros. El patrón redujo casi un 50% la cantidad de moscas que aterrizaban y disminuyó las conductas defensivas de los animales, aunque la prueba involucró únicamente a seis ejemplares.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Las rayas de las cebras podrían ser algo más que un patrón llamativo. Una de las explicaciones con mayor respaldo sostiene que dificultan el aterrizaje de tábanos y otras moscas que se alimentan de sangre.

Para comprobar si ese efecto podía trasladarse a otros animales, un equipo japonés convirtió temporalmente seis vacas negras en una pequeña manada de cebras. Los resultados fueron tan extraños como prometedores: las vacas pintadas recibieron casi la mitad de aterrizajes de moscas que cuando mantenían su color natural.

El estudio fue publicado en PLOS One en octubre de 2019. Seis vacas gestantes de raza Japanese Black, con un peso medio de unos 481 kilogramos, participaron en el experimento realizado durante 2017 y 2018 en el Centro de Investigación Agrícola de Aichi.

Vacas negras convertidas en cebras

Cada animal pasó por tres tratamientos diferentes. En uno recibió rayas blancas sobre su pelaje negro; en otro fue pintado con rayas negras, prácticamente invisibles sobre el cuerpo; y en el tercero no recibió pintura.

El segundo tratamiento servía para descartar que el olor o la aplicación del producto fueran responsables de alejar a los insectos. Como no aparecieron diferencias significativas entre las vacas sin pintar y las que tenían rayas negras, los investigadores concluyeron que el efecto dependía principalmente del contraste visual.

Las rayas de las cebras funcionan como un repelente natural, y unas vacas japonesas lo demostraron
© Magnific

Las rayas, dibujadas a mano con una laca al agua, tenían aproximadamente entre cuatro y cinco centímetros de ancho. Pintar cada animal llevaba unos cinco minutos y el producto desaparecía después de pocos días, permitiendo que una misma vaca participara en los tres tratamientos.

Durante sesiones de 30 minutos, los científicos fotografiaron el lado derecho de cada animal y contabilizaron las moscas sobre las patas y el cuerpo. También registraron movimientos defensivos como sacudir la cabeza, mover las orejas, golpear el suelo, contraer la piel o agitar la cola.

Casi la mitad de moscas

Las vacas con rayas blancas y negras presentaron aproximadamente la mitad de moscas que los otros dos grupos. Los insectos identificados en la zona eran principalmente moscas de los establos, seguidas por moscas de los cuernos y una pequeña proporción de tábanos.

Los animales también parecían estar menos molestos. Las vacas-cebra realizaron una media de 39,8 movimientos defensivos cada media hora, frente a 53 en las vacas sin pintar y 54,4 en aquellas cubiertas únicamente con rayas negras. La reducción fue cercana al 20%.

Los investigadores no han determinado por completo el mecanismo. Otros experimentos indican que las rayas no impiden necesariamente que las moscas se acerquen, pero pueden alterar su percepción del movimiento, el brillo o la luz polarizada. Como consecuencia, los insectos tienen dificultades para desacelerar y realizar un aterrizaje controlado.

Una posible alternativa a los pesticidas

Las moscas no solo resultan molestas. Pueden hacer que el ganado reduzca el tiempo destinado a comer y descansar, se agrupe para protegerse y sufra más estrés, calor o lesiones. Estos comportamientos pueden afectar el aumento de peso y la producción de leche.

Pintar rayas podría convertirse en un complemento sencillo para reducir el uso de insecticidas y retrasar la aparición de resistencias. Sin embargo, la investigación tuvo una muestra muy pequeña, se realizó en un único lugar y no midió directamente cambios en la salud o productividad de las vacas.

También existe un problema práctico: habría que mantener el dibujo durante una temporada de moscas que puede durar tres o cuatro meses. Los autores consideran necesario desarrollar métodos duraderos, seguros y económicamente viables antes de aplicar la idea en explotaciones ganaderas.

La técnica todavía no está preparada para llenar los campos de vacas-cebra. Pero demuestra que una defensa desarrollada por la naturaleza podría inspirar una forma sorprendentemente sencilla de proteger al ganado.

 

 

Fuente: Xataka.

Compartir esta historia

Artículos relacionados