La minería de gran escala tiene un problema de basura poco conocido fuera del rubro: sus neumáticos. Los camiones fuera de ruta que circulan por los rajos, conocidos como OTR (off the road), usan cubiertas que no tienen nada que ver con las de un auto o un camión de ruta. Cuando se desgastan, casi ningún país de la región tenía, hasta hace pocos años, una planta capaz de procesarlas.
Un problema típico de la gran minería: qué hacer con una rueda de cuatro metros

El tamaño es la primera dificultad. Una cubierta OTR puede pesar entre 3 y más de 4 toneladas y superar los 4 metros de diámetro, muy por encima de lo que puede procesar una trituradora de neumáticos convencional. Durante años, la solución de facto en varias operaciones mineras de Sudamérica fue simplemente acopiarlas en algún sector del yacimiento, a la espera de una tecnología o una normativa que resolviera qué hacer con ellas. En 2017, por ejemplo, una minera tuvo que retirar 500 neumáticos que había depositado años antes en un botadero fronterizo entre Chile y Argentina, un episodio que llegó a involucrar a Gendarmería y Carabineros para supervisar el traslado.
Chuquicamata, uno de los yacimientos de cobre más grandes del mundo, no fue la excepción: durante años acumuló neumáticos gigantes fuera de uso provenientes de sus equipos, sin una vía formal de reciclaje.
El acuerdo que convirtió las primeras toneladas en reciclaje
Según informó Codelco, la estatal chilena firmó un convenio con Neuvol, el primer sistema de gestión colectivo de neumáticos usados y fuera de uso de Chile, para darle destino a este residuo bajo el marco de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (Ley REP). El primer hito de ese acuerdo fue el procesamiento de 47,52 toneladas de neumáticos categoría A, con aro inferior a 57 pulgadas, provenientes de equipos mineros de Chuquicamata Subterránea. Con ese paso, Codelco se convirtió en la primera gran minera de Chile en reciclar neumáticos de esta categoría bajo la ley.
“Logramos acceder a una solución que también impactará a la futura generación de neumáticos, sin tener que almacenarlos por largos periodos”, explicó Fernando Promis, gerente de Asuntos Comunitarios y Sustentabilidad de las Operaciones Norte de Codelco. Uno de los beneficios inmediatos, según la empresa, fue liberar el espacio donde se acopiaban esos neumáticos, lo que permite darle continuidad operacional a los procesos de la mina subterránea.
Por qué estos neumáticos no se pueden tratar como uno cualquiera

El caucho de un neumático común tarda alrededor de varios siglos en degradarse de forma natural si termina en un basural. Multiplicado por el tamaño y el volumen de las cubiertas mineras, el problema ambiental crece en la misma proporción. A eso se suma que estas cubiertas están reforzadas con capas de acero y fibras que después hay que separar del caucho, un proceso que requiere maquinaria específica: no alcanza con una trituradora doméstica, hace falta una planta diseñada para ese tamaño y esa composición.
Pablo Contreras, gerente de Acción Climática de Codelco, planteó el acuerdo con Neuvol como un modelo replicable: la meta corporativa de la estatal es reciclar o valorizar el 65% de sus residuos no peligrosos para 2030, y este primer hito con neumáticos abre la puerta a extender el esquema a otras divisiones de la empresa.
Una ley que obliga a reciclar el 100% para 2030
El convenio con Neuvol no surgió de forma espontánea: responde a la Ley REP, que en Chile fija metas progresivas y obligatorias de recolección y valorización para distintos productos prioritarios, entre ellos los neumáticos. Para el sector minero, la normativa avanza hacia una meta de reciclaje total: hacia 2030, la ley exige alcanzar el 100% de recolección y reciclaje de los neumáticos mineros de mayor tamaño en todo el país, con metas intermedias más exigentes cada año.
Ese calendario legal es, en buena medida, lo que empuja a que emerjan soluciones industriales para un residuo que durante años no tuvo dónde ir. Además de la iniciativa de Codelco y Neuvol, el fabricante de neumáticos Michelin viene desarrollando desde comienzos de esta década, en sociedad con la empresa sueca Enviro, una planta de reciclaje de neumáticos en Chile pensada para recuperar materiales como negro de carbono y aceite de pirólisis a partir de cubiertas fuera de uso.
Un problema regional, con distintas respuestas
El desafío no es exclusivo de Chile. Del lado argentino, provincias mineras como Catamarca y San Juan instalaron en los últimos años sus propias plantas para procesar neumáticos OTR, con capacidades que van de las 2.500 a las 4.800 toneladas anuales, separando el acero del caucho para producir baldosas, pavimento y superficies deportivas. Son soluciones más chicas que la de Codelco, pero apuntan al mismo objetivo: evitar que un residuo que antes solo se acumulaba termine convertido en materia prima para otra industria.