Saltar al contenido
Ciencia

Una supernova nacida en la infancia del universo desafía lo que sabíamos sobre las primeras estrellas

El telescopio James Webb ha captado la supernova más lejana y antigua conocida, ocurrida cuando el universo tenía apenas 730 millones de años. El hallazgo, ligado a un estallido de rayos gamma, demuestra que las primeras estrellas masivas morían de forma sorprendentemente similar a las actuales.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

La astronomía acaba de abrir una ventana directa a una de las épocas más remotas del cosmos. Por primera vez, los científicos han logrado observar la explosión final de una estrella masiva en plena infancia del universo. Gracias a una combinación de telescopios espaciales y terrestres, esta supernova permite estudiar cómo eran las primeras generaciones estelares cuando las galaxias apenas comenzaban a existir.

Una explosión en la era de la reionización

La supernova detectada se produjo cuando el universo tenía solo unos 730 millones de años, durante la llamada era de la reionización. En ese periodo, la radiación de las primeras estrellas y galaxias comenzó a transformar el hidrógeno neutro del cosmos, haciendo el universo transparente a la luz.

El evento fue identificado en asociación con un estallido de rayos gamma de larga duración, denominado GRB 250314A. Estos estallidos son algunas de las explosiones más energéticas conocidas y suelen marcar la muerte de estrellas muy masivas. La detección inicial se realizó el 14 de marzo de 2025 mediante el telescopio espacial SVOM, una misión conjunta de China y Francia.

 

El papel clave del telescopio James Webb

La confirmación definitiva llegó gracias al telescopio espacial James Webb. Unas observaciones en el infrarrojo realizadas aproximadamente 110 días después del estallido permitieron separar con precisión la luz de la supernova de la de su galaxia anfitriona.

Este paso fue crucial, ya que observar objetos tan lejanos implica distinguir señales extremadamente débiles y mezcladas con su entorno galáctico. El Webb, diseñado precisamente para estudiar el universo primitivo, logró aislar la firma espectral de la explosión estelar, algo imposible para generaciones anteriores de telescopios.

Una supernova sorprendentemente familiar

Uno de los aspectos más llamativos del descubrimiento es que esta supernova antigua resulta muy similar a otras observadas en el universo cercano. En brillo y propiedades espectrales, se asemeja notablemente a la supernova SN 1998bw, asociada también a un estallido de rayos gamma.

Este paralelismo sugiere que, pese a las condiciones radicalmente distintas del universo primitivo —menor contenido de elementos pesados y galaxias en formación—, las estrellas masivas podían evolucionar y morir de una forma muy parecida a la actual.

Lo que nos dice sobre las primeras estrellas

El hallazgo indica que las estrellas responsables de estos estallidos no eran tan exóticas como se pensaba. A pesar de formarse en un entorno cósmico joven, su comportamiento final coincide con el de estrellas masivas mucho más recientes.

Una supernova nacida en la infancia del universo desafía lo que sabíamos sobre las primeras estrellas
© MarGomezH – X

Esto aporta información clave para comprender la evolución temprana del universo, la formación de elementos químicos y el papel de las supernovas en el desarrollo de las primeras galaxias.

Una nueva ventana al pasado cósmico

La supernova más antigua conocida no es solo un récord astronómico. Representa una prueba directa de que ya existían estrellas capaces de producir explosiones complejas y energéticas en los primeros capítulos de la historia cósmica.

Con el James Webb y futuras misiones, los astrónomos esperan detectar más eventos similares y reconstruir, con cada nueva observación, cómo pasó el universo de la oscuridad primordial a la compleja estructura que observamos hoy.

Fuente: Noticias de la ciencia y de la tecnología.

Compartir esta historia

Artículos relacionados