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Ciencia

Una tormenta solar desvió el GPS más de 10 metros en Estados Unidos y dejó al descubierto una vulnerabilidad inesperada

La tormenta geomagnética de noviembre de 2025 alteró la ionosfera sobre buena parte de Estados Unidos y provocó errores importantes en las señales GPS. Lo más sorprendente fue que las perturbaciones aparecieron simultáneamente a lo largo de miles de kilómetros en latitudes donde este fenómeno suele ser mucho menos intenso.
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Usamos el GPS para encontrar una dirección, pero detrás de esa función cotidiana existe una infraestructura de la que también dependen tractores autónomos, aviones, sistemas logísticos, maquinaria industrial y numerosas tecnologías que necesitan conocer su posición con enorme precisión. Una tormenta solar ocurrida en noviembre de 2025 acaba de mostrar hasta qué punto esa dependencia puede convertirse en una vulnerabilidad.

Un nuevo estudio liderado por investigadores de The Aerospace Corporation analizó lo ocurrido durante la fuerte tormenta geomagnética del 12 de noviembre de 2025 y encontró perturbaciones de una escala poco habitual sobre Estados Unidos. En algunas regiones, los errores horizontales del posicionamiento GPS llegaron a superar los 10 metros, al mismo tiempo que se registraban alteraciones ionosféricas extendidas prácticamente de un extremo al otro del país.

El problema estaba entre los satélites y nuestros receptores

Los satélites GPS transmiten señales de radio que deben atravesar la ionosfera antes de alcanzar un teléfono, un automóvil o cualquier otro receptor situado en tierra. Normalmente esa capa puede corregirse suficientemente bien, pero durante una tormenta geomagnética su concentración de electrones puede cambiar bruscamente.

Una tormenta solar desvió el GPS más de 10 metros en Estados Unidos y dejó al descubierto una vulnerabilidad inesperada
© The Secrets of the Universe – Youtube.

Las pequeñas irregularidades resultantes producen un fenómeno conocido como centelleo ionosférico o scintillation. La intensidad y la fase de la señal comienzan a fluctuar rápidamente y el receptor puede tener dificultades para mantener el enlace con los satélites o calcular correctamente su posición. NOAA explica que, en los episodios más intensos, el fenómeno puede incluso impedir que un receptor GPS determine dónde se encuentra.

Lo extraño en noviembre de 2025 fue la escala. Este tipo de centelleo aparece con mayor frecuencia cerca del ecuador y de las regiones polares, mientras que las latitudes medias suelen permanecer relativamente tranquilas. Sin embargo, los investigadores detectaron una extensa banda de irregularidades sobre Estados Unidos, con fuertes perturbaciones entre aproximadamente los 80 y 120 grados de longitud oeste y estructuras ionosféricas que llegaron a extenderse prácticamente de costa a costa.

Diez metros pueden parecer poco hasta que conduce una máquina

Para alguien que utiliza Google Maps, una desviación ocasional de varios metros puede resultar simplemente molesta. En agricultura de precisión o en sistemas autónomos, la situación es muy diferente.

Un tractor guiado por satélite necesita recorrer líneas prácticamente idénticas una junto a otra para sembrar, fertilizar o cosechar sin dejar espacios ni repetir zonas. Una desviación de apenas uno o dos metros ya puede resultar importante; superar los diez metros puede inutilizar temporalmente determinadas operaciones.

Existe un antecedente muy reciente. La gran tormenta geomagnética de mayo de 2024 provocó errores GPS de hasta 70 metros en algunas zonas del centro de Estados Unidos y afectó directamente a maquinaria agrícola durante la temporada de siembra. Las estimaciones iniciales situaron las pérdidas para productores estadounidenses alrededor de los 500 millones de dólares, aunque análisis posteriores muestran que el impacto económico exacto depende mucho de las condiciones utilizadas para calcularlo.

La tormenta de noviembre de 2025 tuvo una ventaja puramente temporal: ocurrió fuera de uno de los momentos más críticos de la temporada agrícola estadounidense, por lo que sus consecuencias económicas fueron mucho menores.

El GPS se ha convertido en una infraestructura invisible

La tormenta alcanzó categoría G4, severa, después de que varias eyecciones de masa coronal procedentes del Sol impactaran contra el entorno terrestre. El óvalo auroral se desplazó hacia latitudes excepcionalmente bajas y las auroras pudieron observarse en regiones donde normalmente son poco habituales.

Ese espectáculo visible fue únicamente una parte de lo que estaba sucediendo. Mucho más arriba, la ionosfera estaba reorganizándose de una manera capaz de alterar señales utilizadas continuamente por millones de sistemas en tierra.

Hace unas décadas, disponer de una precisión de decenas de metros habría parecido extraordinario. Hoy hemos construido industrias enteras alrededor de la posibilidad de saber dónde está una máquina con precisión centimétrica.

El problema es que los satélites GPS pueden funcionar perfectamente y aun así la señal degradarse durante su camino hacia nosotros. No hace falta que falle un satélite para perder precisión: a veces basta con que el Sol agite la atmósfera situada entre él y la Tierra.

Fuente: Espaciotech.

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