Image: Oficina del Sheriff de Sacramento

Joseph DeAngelo, un ex oficial de policía de 72 años, fue detenido el martes a las afueras de Sacramento. Las autoridades llegaron hasta él tras subir a Internet un perfil genético de Golden State Killer, el responsable de al menos 12 asesinatos y 50 violaciones que tuvieron lugar en California entre 1976 y 1986.

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DeAngelo había permanecido fuera del radar de la policía hasta hace poco más de una semana. Los investigadores usaron muestras de ADN recogidas de las distintas escenas del crimen para crear un perfil genético del sospechoso. A continuación, peinaron árboles genealógicos en la web GEDmatch.com y dieron con un hombre de la edad adecuada que vivía en el condado de Sacramento.

No hizo falta una orden judicial. De acuerdo con la fiscal del distrito, las muestras de ADN de DeAngelo se consideraban “abandonadas” y por lo tanto “de dominio público”. Por otro lado, el árbol genealógico del sospechoso estaba disponible públicamente en Internet: GEDmatch.com es una herramienta de código abierto que permite subir perfiles genéticos de forma gratuita para encontrar familiares a través del ADN.

El método ha sido un éxito a la hora de dar caza a uno de los asesinos en serie más buscados de la historia de Estados Unidos, pero pone de relevancia las implicaciones de privacidad de subir información genética a Internet. Los tests de ADN se han vuelto cada vez más populares gracias a las compañías que los ofrecen a bajo coste como 23andMe y Ancestry.com, que suman 15 millones de clientes.

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Tanto 23andMe como Ancestry.com niegan haber colaborado con la policía en el caso del Golden State Killer, pero ambas reconocen en sus términos de servicio que proporcionarán información genética a las autoridades con una orden judicial, y de hecho ofrecen guías de uso para las fuerzas del orden que quieran acceder a los datos de sus usuarios.

Según la Electronic Frontier Foundation, estos servicios de análisis genealógico almacenan información que las bases de datos estatales y federales no tienen, como los marcadores genéticos que determinan las relaciones patrilineales y matrilineales, por lo que resultan muy atractivos para las autoridades.

Sin embargo, son los propios usuarios quienes dan su consentimiento para entregar información genética a las fuerzas del orden cuando aceptan los términos de estas compañías y les envían un tubo con su saliva.