En 1990, Sennheiser se propuso crear el mejor par de auriculares del mundo, sin tener en cuenta el precio. El resultado: los legendarios Orpheus HE90, que costaban 16.000 dólares. Sólo se fabricaron 300 y venían con su propio amplificador a válvulas. 25 años después, han sacado unos todavía mejores. ¿El problema? Cuestan más del triple.

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Sennheiser dice que lleva una década trabajando en el sucesor de Orpheus. Puedes comprar los nuevos auriculares por 55.000 dólares, pero no podrás llevarlos encima. Como los originales, están pensados para exponerlos sobre una mesa, con su espectacular amplificador de mármol italiano al lado. Éste combina la tecnología de válvulas de vacío con la baja distorsión de los transistores modernos.

Tanto los materiales como el proceso de fabricación están cuidados al máximo: piezas de oro, plata o platino se engarzan para garantizar la mejor conducción y eliminar el ruido. Hasta el cable está libre de oxígeno par La respuesta en frecuencia de los auriculares va de los 8 hercios a los 100 kilohercios, mucho más de lo que el oído humano es capaz de percibir.

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CĂłmo suenan

Para Sennheiser, los Orpheus representan “el pináculo de la tecnología de la ingeniería de sonido”, con el que tendrán que medirse los demás sistemas para audiófilos. En este caso, audiófilos con 55.000 dólares de presupuesto.

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Si te estás preguntando lo mismo que yo, cómo suenan, quizá este vídeo de nuestros compañeros de Gizmodo US te ayude: pero ojo, esto fue probando los Orpheus originales. Imagínate cómo deben de sonar los modernos. [Sennheiser]

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