Primera imagen a color de la superficie de Venus, tomada en 1981 por la sonda soviética Venera 13 antes de derretirse

La NASA ha probado con éxito los primeros circuitos electrónicos capaces de resistir las condiciones meteorológicas extremas de Venus. La robusta tecnología abre la posibilidad de enviar un robot a la superficie del planeta sin el habitual contratiempo de acabar derretido a los pocos minutos.

De d√≠a o de noche, la temperatura media en Venus es de 460 ¬ļC. El brutal efecto invernadero de una densa atm√≥sfera rica en di√≥xido de carbono, las nubes corrosivas de di√≥xido de azufre y √°cido sulf√ļrico, y una presi√≥n 93 veces superior a la de la Tierra hacen que, de las 44 naves enviadas a su √≥rbita desde 1961, solo un pu√Īado se atreviera a aterrizar en su superficie.

En 1982, la sonda sovi√©tica Venera 13 nos envi√≥ las primeras im√°genes del planeta desde suelo firme, pero ‚ÄĒaunque estuviese protegida en un caja presurizada y llena de hielo seco‚ÄĒ solo resisti√≥ un par de horas.

Imagen: AIP Advances

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El problema es que nuestra electr√≥nica basada en silicio empieza a fallar a temperaturas superiores a 250 ¬ļC, cuando demasiados electrones son excitados t√©rmicamente en la banda prohibida del semiconductor. Algo m√°s resistentes al calor son los chips basados en carburo de silicio, una opci√≥n que la NASA lleva a√Īos mejorando con el fin de enviar un rover a Venus.

Ahora un equipo del Centro de Investigación Glenn de la NASA liderado por el ingeniero Philip Neudeck ha probado con éxito uno de estos circuitos de carburo de silicio en una atmósfera simulada muy similar a la de Venus. Para ello investigaron cómo endurecer las interconexiones metálicas de los transistores y sus capas aislantes para que sean más tolerantes al calor. Los circuitos resistieron más de tres semanas sin fallar una sola vez.

[AIP Advances vía Physics Today]