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Ciencia

Vida inesperada en el abismo: El hallazgo marino que obliga a reescribir los límites de la biología

Una expedición en el océano Pacífico ha descubierto comunidades biológicas a más de 9.000 metros de profundidad, donde la luz no llega y la presión es extrema. Estos ecosistemas, sostenidos por metano y reacciones químicas, podrían cambiar lo que sabemos sobre los límites de la vida y el ciclo del carbono.
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A más de nueve kilómetros bajo el mar, en un mundo sin luz y con presiones aplastantes, la vida parecía imposible. Sin embargo, una reciente expedición científica ha revelado una red de ecosistemas ocultos que prosperan gracias a procesos químicos inesperados. Este hallazgo desafía los modelos tradicionales de la biología marina y plantea preguntas sobre el carbono profundo del planeta.

Un ecosistema que desafía la lógica

Vida inesperada en el abismo: el hallazgo marino que obliga a reescribir los límites de la biología
© Nature.

Las fosas de Kuriles-Kamchatka y Aleutianas, en el noroeste del Pacífico, han sido escenario de un descubrimiento sin precedentes. Con el sumergible Fendouzhe, investigadores exploraron más de 2.500 kilómetros de fondo marino y encontraron hábitats dominados por gusanos tubícolas y bivalvos, adaptados a condiciones extremas donde la fotosíntesis es imposible. Allí, la vida no depende del sol, sino de bacterias que convierten compuestos químicos en energía mediante quimiosíntesis.

El hallazgo más profundo se registró a 9.533 metros, en un área bautizada The Deepest, donde fluidos ricos en metano y sulfuro de hidrógeno sostienen colonias enteras de organismos. Este tipo de ecosistema, hasta ahora considerado improbable, obliga a repensar el concepto mismo de habitabilidad en el océano profundo.

El metano como motor biológico oculto

Vida inesperada en el abismo: el hallazgo marino que obliga a reescribir los límites de la biología
© Nature.

Los análisis geoquímicos revelaron que el metano presente en estas zonas es de origen microbiano, generado por la descomposición de materia orgánica en ausencia de oxígeno. Estas filtraciones alimentan complejas redes tróficas que incluyen simbiontes, carroñeros y depredadores.

Lo sorprendente es que la concentración de metano supera en 200 veces lo esperado, lo que sugiere enormes reservas de carbono atrapadas en hidratos bajo el lecho marino. Esto no solo revoluciona la ecología hadal, sino que también cuestiona los modelos del ciclo global del carbono y su impacto en el clima a largo plazo.

En palabras de los autores del estudio, publicado en Nature, estas observaciones “desafían los modelos actuales de los límites de la vida y del ciclo del carbono en el océano profundo”, abriendo una nueva ventana para entender cómo la Tierra regula la energía y la materia en sus zonas más extremas.

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