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Ciencia

África se agrieta al compás de un pulso de lava invisible

Algo se agita bajo las áridas llanuras de Etiopía. No es agua ni viento, sino un pulso telúrico imperceptible que resuena a cientos de kilómetros de profundidad. Cada latido empuja roca fundida hacia la superficie y tensa la corteza como si quisiera abrirla en canal
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Cada latido empuja roca fundida hacia la superficie y tensa la corteza como si quisiera abrirla en canal. Nadie sabe con certeza cuándo se romperá el suelo, pero los geólogos ya hablan de un “océano embrionario” que un día separará al cuerno africano del resto del continente.

Este latido, detectado por un equipo internacional liderado por la Universidad de Southampton, redefine cómo entendemos la ruptura continental: en vez de un proceso continuo, África oriental se fractura a golpes rítmicos de magma que viajan como ondas cardíacas por las arterias de la Tierra.

El laboratorio natural del Rift: tres fisuras, un solo latido

La Fisura Del Triangulo De Afar Daria Lugar A Un Nuevo Oceano En Africa
© Sam Mgrdichian – Unsplash

El triángulo de Afar es famoso porque allí confluyen tres grandes rifts: el etíope, el del mar Rojo y el del golfo de Adén. Imagina la corteza como un frágil cristal emplazado sobre un fogón; cada grieta actúa como una vía de escape para la presión interna. Cuando las corrientes cálidas de manto empujan desde abajo, las placas se estiran, se afinan y llegan a hundirse varios metros al año. Los drones topográficos muestran fracturas frescas, lavas incandescentes y lagos salinos que se hunden lentamente: señales inequívocas de que la escisión continental no es un concepto abstracto, sino un fenómeno en vivo.

La novedad del trabajo de Southampton es explicar por qué algunas secciones se desgarran antes que otras. Las oleadas magmáticas actúan como émbolos: donde la “arteria” tectónica es estrecha, la presión sube y se traduce en más terremotos y volcanes; donde la placa es gruesa y el canal amplio, el pulso se difumina. Esta asimetría química y térmica era la pieza que faltaba para comprender la velocidad irregular con que el futuro océano africano avanza.

De la química profunda al paisaje que pisamos

La Actividad Volcanica Y Los Pulsos Subterraneos Causan Que Africa Se Parta En Dos
© Joel Filipe – Unsplash

Cada pulso de manto arrastra trazas de elementos como lantánidos y hafnio. Al comparar esas firmas con la edad de las coladas, los investigadores reconstruyen un calendario que abarca los últimos cinco millones de años. El patrón es claro: picos de actividad volcánica coinciden con los pulsos más ricos en ciertos isótopos, lo que demuestra la conexión directa entre la fuente profunda y los eventos de superficie.

Esta correlación tiene implicaciones prácticas. Las zonas donde la huella geoquímica se repite con mayor frecuencia suelen registrar mayor sismicidad y volcanismo; conocer esa cadencia puede afinar la evaluación de riesgos y la prospección geotérmica. Además, abre la puerta a modelar otros rifts activos —desde Islandia hasta el mar de Banda— bajo la misma lente pulsátil.

¿Cuándo emergerá el nuevo mar?

El Nuevo Mar Que Se Creara En Africa
© Splash of Rain – Pexels

Hablar de fechas exactas es imposible: la tectónica se mide en milenios. Pero los datos del estudio sugieren que la extensión en Afar podría acelerar conforme se adelgace la corteza y los pulsos necesiten menos presión para fracturarla. Eventualmente el mar Rojo y el golfo de Adén se fusionarán tierra adentro, inundando las depresiones bajo el nivel del mar y separando Somalia y parte de Etiopía en una nueva microplaca. Será el primer océano nacido a la vista de la humanidad moderna, aunque su “alba” quede aún a varios cientos de miles de años.

Para entonces, los descendientes de quienes hoy habitan el valle del Rift verán transformado su paisaje en un archipiélago de costas volcánicas. Y todo habrá empezado con un sutil latido de roca bajo sus pies.

[Fuente: Infobae]

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