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Ciencia

Lo que descubrieron bajo el mar cambiará para siempre cómo entendemos nuestra vida y nuestras acciones

Un equipo internacional midió por primera vez distintas profundidades del océano Atlántico. Los resultados superan todas las estimaciones previas y revelan una amenaza invisible que afecta tanto a la vida marina como, potencialmente, a la salud humana.
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Son invisibles al ojo humano, pero están en todas partes: desde la superficie del océano hasta sus profundidades más remotas. Por primera vez, científicos lograron medir de forma precisa la presencia de nanoplásticos en el mar. Lo que encontraron no solo rompe con lo que se creía hasta ahora, sino que plantea nuevas preguntas urgentes sobre su impacto ambiental y biológico.

Una contaminación microscópica pero desbordante

Lo que descubrieron bajo el mar cambiará cómo entendemos la contaminación plástica
© Unsplash – Matthew Stephenson.

Los nanoplásticos son fragmentos de plástico extremadamente pequeños, producto de la descomposición de residuos mayores. Su tamaño, inferior a una millonésima parte de un metro, los vuelve casi imposibles de detectar con métodos tradicionales. Pero un nuevo estudio publicado en Nature logró hacerlo gracias a tecnología de punta.

Científicos de Alemania, Países Bajos y Suecia analizaron muestras del Atlántico Norte en diferentes profundidades y descubrieron que solo en los primeros 200 metros hay 27 millones de toneladas de nanoplásticos, una cifra equivalente a la estimación total previa de contaminación plástica en todo el océano Atlántico. La mayor concentración se halló en los primeros 10 metros de agua, especialmente cerca de las costas europeas.

Este trabajo, liderado por Dušan Materić, marca un antes y un después en la medición de esta amenaza. Además de cuantificar su presencia, identificaron los tipos predominantes de polímeros: PET, PS y PVC, todos ampliamente utilizados en envases y productos industriales.

Riesgos ocultos para la vida marina y humana

Lo que descubrieron bajo el mar cambiará cómo entendemos la contaminación plástica
© Unsplash – Sören Funk.

Más allá del dato numérico, el estudio encendió las alarmas por los posibles efectos biológicos de los nanoplásticos. A diferencia de los macro y microplásticos, estas partículas son lo suficientemente pequeñas como para atravesar barreras celulares. Ya se sabe que pueden ingresar al cuerpo de peces y otros animales marinos. ¿Pueden hacer lo mismo en los humanos?

“Entre todas las fracciones de plástico, los nanoplásticos podrían ser los más activos toxicológicamente”, advirtió Materić en diálogo con Infobae. Aunque los efectos sobre la salud humana aún no se comprenden del todo, las primeras señales preocupan: estas partículas podrían acumularse, pasar desapercibidas por el sistema inmune y alterar funciones celulares clave.

El nuevo método de detección, desarrollado a bordo del buque científico Pelagia, usó PTR-MS, una técnica que calienta los materiales para identificar su composición por los gases que emiten. Gracias a este enfoque, el equipo logró diferenciar nanoplásticos incluso en zonas profundas, a más de 4.500 metros.

Un problema invisible con soluciones urgentes

Este hallazgo no solo confirma que los nanoplásticos están mucho más presentes de lo que se pensaba, sino que ya forman parte de los ecosistemas oceánicos. Aunque aún no se han identificado todos los tipos (como el polietileno o el polipropileno), el método representa un punto de partida crucial para futuros estudios.

Materić cree que hay dos caminos: prevención y mitigación. La primera pasa por reducir el uso innecesario de plásticos, especialmente en industrias como la moda rápida. La segunda, más costosa y aún en desarrollo, implica aplicar tecnologías de limpieza en puntos críticos.

Pero el mensaje central es claro: los nanoplásticos han llegado para quedarse. Y entender cómo actúan será clave para enfrentar una de las formas más insidiosas de contaminación del siglo XXI.

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