GIF: Beast & Master (YouTube)

Se llama Baxter Street y tiene una pendiente del 32%. Es la tercera calle más inclinada de Los Ángeles y la quinta de Estados Unidos, pero el GPS suele atravesarla para cortar camino y ahorrarse el tráfico pesado de la ciudad. ¿El resultado? Accidentes, trompos y vecinos enfadados.

Baxter Street se construyó a finales de XIX sobre una colina que por entonces estaba en la esquina noroeste de la ciudad. A ambos lados de la calle fue urbanizándose el actual barrio de Echo Park, en pleno centro de Los Ángeles. Durante años, Baxter Street sirvió como acceso peatonal a una de las líneas del tranvía, pero dada su inclinación también fue un célebre terreno de prueba para los fabricantes de automóviles, que organizaban allí demostraciones en directo de la potencia de sus vehículos.

Advertisement

En una demostración de fuerza, un automóvil de principios del siglo XX sube la cuesta de Baxter Street
Photo: Biblioteca Pública de Los Ángeles

Hoy la ciudad de Los Ángeles limita la pendiente de sus calles a un 15%, así que Baxter Street se ha convertido en una rara avis que pondría en aprietos al conductor más experimentado. En los últimos cien años, esto no supuso ningún problema porque Baxter Street era una calle secundaria que solo sus residentes, que la conocen bien, usaban con normalidad. Pero ahora, con nuestra confianza ciega en el navegador GPS, las cosas han cambiado.

Un reportaje de Los Angeles Times relata cómo muchos conductores eligen desviarse por Baxter Street por recomendación de Waze y no consiguen franquearla, lo que trae de cabeza a los residentes de la calle. “Un coche entró por nuestro jardín, atravesó dos vallas y terminó en la entrada de casa después de dar un trompo”, explicó Jason Luther al periódico.

Advertisement

Un autobús se quedó atascado intentando tomar un cambio de rasante en Baxter Street
Photo: Indrig Peterson (Flickr)

Muchos accidentes ocurren a causa de la lluvia, otra rara avis de Los Ángeles. Cuando llueve, las avenidas se colapsan y más usuarios de Waze cortan camino por Baxter Street. Pero con el suelo mojado, sus coches empiezan a patinar y girar. “He visto a cinco o seis chocar con otros, la cosa está empeorando”, dijo Robbie Adams. “Tuvimos que derribar dos veces el muro del jardín, y alguien abolló el coche de mi esposa en nuestra entrada”.

La esposa de Adams, Amy Talkington, está organizando a los vecinos para tomar acciones. Ya enviaron una carta a Waze, propiedad de Google, pidiendo que eliminaran la opción de usar Baxter Street como un atajo, pero “dijeron que no podían hacer eso porque implicaba cambiar el algoritmo de la aplicación de una forma extraña”. Ahora llevarán el caso al Departamento de Transporte de Los Ángeles en busca de una solución.

El caso de Baxter Street un ejemplo más de los “efectos secundarios” que causan los navegadores GPS al desviar el tráfico por carreteras secundarias o calles que solo estaban previstas para residentes. En febrero, un camionero murió de un infarto en el País Vasco cuando su camión quedó atrapado en un camino rural por seguir los consejos del GPS.

Advertisement

En 2015, una pareja cayó de un puente en Chicago por obviar las señales de carretera cortada por obras, también por confiar ciegamente en el GPS. Y si hablamos de anécdotas más simpáticas, en 2009 una pareja de suizos que quería llegar a Capri, la isla del Mediterráneo, acabó siendo guiada hasta Carpi, Módena, donde no pudieron bañarse en aguas cristalinas.

[Los Angeles Times]