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Tecnología

XPENG terminó de fabricar un robot humanoide y ocurrió lo que hasta hace poco parecía ciencia ficción. IRON salió de la línea caminando por sus propios medios

XPENG ha puesto en marcha una línea automatizada para fabricar humanoides y su primer IRON salió caminando de ella sin control remoto. El objetivo es pasar del prototipo a producir miles de robots.
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La escena dura apenas unos segundos, pero resume uno de los grandes desafíos de la industria robótica. Un humanoide blanco termina su proceso de fabricación, se pone en marcha y abandona caminando la misma línea en la que acaba de ser ensamblado. No hay un operario sujetándolo ni una persona controlando cada movimiento a distancia.

Es IRON, el robot humanoide de XPENG. La compañía china de coches eléctricos acaba de poner en funcionamiento una instalación diseñada específicamente para fabricar estas máquinas y asegura que el ejemplar presentado fue capaz de salir de ella de manera autónoma. Para XPENG, el momento representa el paso desde construir prototipos de laboratorio a intentar algo bastante más difícil: fabricar humanoides de forma repetible y a gran escala.

La clave no está solo en que camine, sino en cómo lo están fabricando

XPENG terminó de fabricar un robot humanoide y ocurrió lo que hasta hace poco parecía ciencia ficción. IRON salió de la línea caminando por sus propios medios
© XPENG.

XPENG asegura que más del 80% de los procesos principales de su nueva línea están automatizados. La compañía ha trasladado además parte de los métodos que utiliza en sus fábricas de vehículos eléctricos a la producción de robots, incluyendo sistemas de control de calidad y procesos pensados para mantener tolerancias precisas entre unidades.

El resultado es una máquina con 76 grados de libertad en todo el cuerpo y 21 en cada mano, una cifra que determina cuántos movimientos independientes puede realizar mediante sus distintas articulaciones. Las manos tienen especial importancia: caminar de forma estable es solo una parte del problema si el objetivo final es conseguir que el robot manipule herramientas, recoja objetos o trabaje en espacios diseñados para personas.

IRON utiliza además tres chips Turing de XPENG, capaces de alcanzar conjuntamente hasta 2.250 TOPS de potencia de cálculo efectiva, según la compañía. Ese hardware permite ejecutar el modelo de “Physical AI” directamente dentro del robot, reduciendo la necesidad de depender continuamente de servidores externos y permitiéndole completar determinadas tareas sin teleoperación.

La empresa lleva tiempo intentando aprovechar una ventaja bastante concreta: muchas de las tecnologías necesarias para un robot moderno ya existen en un fabricante de coches autónomos. Sensores, baterías, chips, software de percepción y cadenas industriales de gran volumen tienen aplicaciones en ambos sectores. Reuters señala que esa convergencia explica por qué varios fabricantes de automóviles están entrando ahora en la carrera de los humanoides.

XPENG quiere pasar de una demostración llamativa a miles de unidades

Ese es precisamente el siguiente salto. La compañía prevé iniciar la producción masiva antes de que termine 2026, mientras que las primeras unidades trabajarán en tiendas y campus de la propia XPENG. El lanzamiento comercial y las entregas a clientes de China y otros mercados están previstas para 2027.

XPENG no está tratando el proyecto como un simple experimento. Su división de robótica recaudó recientemente más de 900 millones de dólares, alcanzando una valoración superior a 6.300 millones. Reuters señala que la empresa pretende poder aumentar la producción hasta unas 1.000 unidades mensuales a finales de este año si el despliegue avanza según lo previsto.

Y ahí aparece el verdadero problema de toda la industria. Los vídeos de robots caminando, corriendo o realizando acrobacias son cada vez más habituales, pero eso no significa que ya puedan trabajar de forma fiable durante horas. Según datos de la Federación Internacional de Robótica recogidos por Reuters, en 2025 se vendieron alrededor de 7.000 humanoides para usos industriales y profesionales en todo el mundo, y muchos terminaron en centros de investigación en lugar de realizar trabajos productivos. Por eso, el vídeo de IRON importa menos por sus primeros pasos que por lo que hay detrás.

XPENG ya ha conseguido que un robot salga caminando de su fábrica. Ahora tiene que demostrar que puede fabricar miles iguales y encontrarles un trabajo cuando lleguen al otro lado de la puerta.

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