Un Falcon 9 perteneciente a una misión anterior. Foto: Space X

El jueves 14 de noviembre despega desde Cabo Cañaveral un cohete Falcon 9 de Space X. Se trataría de una misión rutinaria más de la compañía si no fuera por un detalle: a bordo hay un satélite gubernamental secreto cuya misión es un completo misterio. Su nombre en clave es Zuma.

La existencia de la carga (ni siquiera sabemos si es un satélite, aunque es la suposición más lógica) salió a la luz pública el pasado mes de octubre, cuando Space X remitió una serie de documentos a la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos solicitando autorización para poner en órbita algo llamado Misión 1390.

Días más tarde, se descubrió que la Misión 1390 consistía en algún tipo de dispositivo fabricado para el gobierno por la compañía Northrop Grumman, y que esta había seleccionado a Space X para ponerlo en órbita. En Northrop Grumman han confirmado el nombre de Zuma, pero nada más. Space X tampoco ha revelado nada porque por contrato no puede hacerlo. La compañía de Elon Musk obtuvo en 2015 la certificación oficial para lanzar satélites militares y no se va a arriesgar esa lucrativa fuente de ingresos.

Lo que hace único a Zuma es que nadie tiene la menor idea de para qué sirve. Ni siquiera se sabe a qué agencia pertenece, un dato que normalmente suele hacerse público en otras misiones clasificadas. Ninguna agencia de inteligencia ni división militar se ha relacionado con la misión y la Oficina Nacional de Reconocimiento, que es la institución que suele encargarse de los satélites de vigilancia, ha negado estar involucrada.

Sea lo que sea, Zuma va camino de convertirse en una de estas historias que tanto gustan a los fanáticos de las conspiraciones. El satélite (o lo que sea) despega esta noche entre las 20 y las 22 horas (ET). [vía The Verge]