Los esker son los responsables de la formación de cavernas de hielo como esta de Islandia. Foto: James West / Flickr

Un equipo de investigadores acaba de hacer un descubrimiento sorprendente en la Antártida mientras estudiaban el estado de la capa de hielo. Los análisis mediante GPR y satélite han encontrado enormes dunas de arena y grava, algunas tan altas como la Torre Eiffel.

Este tipo de formaciones no son nuevas. Se denominan eskeres, pero su tamaño desafía toda lógica. Los eskeres que conocemos se formaron bajo la placa de hielo de Escandinavia en el pleistoceno, hace dos millones de años, y hoy forman parte del paisaje de países como Suecia. En la edad media incluso se aprovechaban para hacer caminos a lo largo de su serpenteante cresta.

Un pequeño esker formado por un antiguo glaciar en Canadá. Foto: William W. Shilts | Shilts Geologic Image Gallery Search

Sin embargo, los eskeres de Suecia o Noruega miden unos pocos metros de altura. Sus homónimos bajo el hielo de la Antártida son mucho más grandes, y sus descubridores están preocupados por el papel que pueden desempeñar en el deterioro del hielo. Un esker se forma por la acción de un río de agua líquida que discurre bajo el hielo de un glaciar. Poco a poco, el esker va depositando sedimentos de todo tipo y forma una especie de duna sinuosa de material comprimido.

La cuestión es que los eskeres no solo son un producto de la fusión del hielo. También aceleran el proceso al aumentar la inestabilidad de la capa de hielo que los cubre. Estas masivas montañas de sedimento en la Antártida son un sistema hidrológico que conducen el agua del hielo fundido hacia el mar. Ahora los científicos están tratando de determinar hasta que punto acelerarán el proceso de fusión del hielo polar. [Nature vía Phys.org]