En mayo de 2009, científicos de la Agencia Espacial Europea examinaban concienzudamente una de las salas estériles del Puerto Espacial Kourou, en la Guayana Francesa, cuando encontraron una bacteria completamente desconocida. No era la primera vez que se descubría esa bacteria. Lo raro es que el otro único hallazgo fue en 2007, en otra sala estéril, esta vez de la NASA, en la base de Cabo Cañaveral.

Lo que parece el punto de partida perfecto para una terrorífica película de ciencia-ficción, de momento es sólo uno de los casos biológicos más raros y fascinantes con los que se ha topado la ciencia. Las salas estériles no se llaman así por nada. Se trata de lugares sometidos a frecuentes y agresivos métodos de descontaminación químicos, térmicos, y mediante rayos ultravioleta. Con todo, a veces aparecen microorganismos y esa es la razón por la que los científicos realizan revisiones periódicas como parte del protocolo.

Lo raro de la bacteria encontrada en Kourou y Florida es que es la misma, pero sólo se ha encontrado en salas estériles. Nunca se ha visto en otro punto del planeta. La explicación que dan los biólogos, en un estudio publicado en el International Journal of Systematic and Evolutionary Microbiology, es que la bacteria es poco competitiva, y por eso cae víctima de otras bacterias en lugares con más población de microorganismos.

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La bacteria ha sido denominada Tersicoccus phoenicis en honor a la sonda Phoenix Mars Lander que se estaba construyendo en la sala estéril en la que se encontró por primera vez. Su ADN, y la peculiar composición molecular de su pared celular la convierten no sólo en una nueva especie, sino en la pionera de un género de bacterias completamente nuevo. [International Journal of Systematic and Evolutionary Microbiology vía Scientific American]

Foto: NASA / JPL Caltech