Las arañas son unas criaturas fascinantes. Las del género Uloborus (en la foto) no solo viven cabeza abajo para ahorrar energía al moverse, sino que segregan una seda cargada con electricidad. Un equipo de investigadores está estudiando esa seda como base para nuevos materiales.

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La mayor parte de las arañas segregan seda pegajosa desde unas glándulas de un tamaño considerable. Las glándulas de las Uloborus, en cambio, son muy pequeñas. La seda que emiten también es diferente. Sale en estado casi líquido y se solidifica formando una seda muy fina con aspecto de hebras de lana. La araña, además, dispone de unos pelos en sus patas con los que peina estas hebras a medida que salen de su abdomen.

El proceso acaba de ser detallado por primera vez gracias al trabajo de Katrin Kronenberger y Fritz Vollrath, de la Facultad de Biología de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido. El estudio, que se ha publicado en la revista Biology Letters, explica que estas nanofibras peinadas por la araña adquieren una potente carga electrostática que, literalmente, atrae a los insectos de los que se alimenta hacia la red cuando se acercan a ella.

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Tras comprobar las cualidades electroestáticas de la seda, los biólogos buscan una manera de sintetizarla en nuevos materiales adhesivos y fibras de alta resistencia y propiedades conductoras. [Biology Letters vía Science]

Portada: Araña Uloborus colgada de su tela. Foto: Eva De Mas

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