Un grupo de investigadores de la Harvard Medical School consiguió hacer funcionar un pequeño dispositivo electrónico con la energía extraída de las células de las orejas de una cobaya.

El pequeño microchip desarrollado por el equipo (un transmisor de bajo consumo), fue implantado en el oído de una cobaya a finales del pasado año. Se activo mediante una señal de radio y funcionó durante cinco horas seguidas alimentado únicamente por la energía generada en la cóclea, la parte del oído encargada de transformar la vibración que producen las ondas sonoras en los impulsos eléctricos que se envían con posterioridad al cerebro.

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La cantidad de energía generada es pequeña, apenas una fracción de la que se puede conseguir de una pila convencional, pero en un futuro podría servir para alimentar pequeños dispositivos médicos  como audífonos o sensores especiales de diagnóstico. Mientras haya suficiente ruido en el ambiente el oído producirá electricidad. La cantidad de energía cosechada, en cualquier caso, es lo suficientemente pequeña como para que no afecte al proceso normal de audición. [New Scientist. Imagen del MIT / Patrick P. Mercier]