Las máquinas de Rube Goldberg pueden ser tan complejas como se le antoje a sus creadores, utilizando una reacción en cadena y un sinfín de piezas para crear un circuito o llevar algo de un punto “A” a un punto “B”. Esta máquina es quizás la más pequeña del mundo y es una maravilla creada con piezas de relojes mecánicos.

Sus responsables son de la compañía de relojes japonesa Seiko, y han usado más de 1200 piezas en su creación, algunas de las cuales incluso tienen una longitud inferior a 1 milímetro.

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Su funcionamiento es tan complicado que incluso a veces una mano humana debe colaborar un poco en su movimiento, lo que hace que no sea completamente funcional, pero de cualquier forma sigue siendo un recorrido impresionante para disfrutar durante casi 3 minutos. [vía Seiko]

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