Imagen: Vevo

La has escuchado en la radio, en la tele, en la discoteca, en las parodias de YouTube y hasta en gaélico. Pero hay un detalle en la canción Despacito del que todavía no te habías dado cuenta, y es que rompe deliberadamente con las reglas de la música para que no puedas quitarte el estribillo de la cabeza.

La magia ocurre precisamente cuando Luis Fonsi canta lo más coreado de la canción. Y lo de “magia” no lo digo yo: lo dice Nahúm García, el músico y productor que expuso en Twitter el secreto mejor guardado de Despacito.

Fíjate en ese compás. La canción se para y el ritmo se rompe. La estrofa “des... pa... ci-to” no entra a tempo con el siguiente compás, lo hace fuera de ritmo en un punto completamente aleatorio. El productor se saltó la métrica —la matemática de la música—, y solo pudo hacerlo adrede.

“No puede ser un accidente”, explica Nahúm García a Gizmodo En Español. “Implica romper el flujo de trabajo de un software de producción musical, que trabaja en base a un grid que se establece con el tempo que tenga la canción”. En la música hay varias técnicas para romper la regularidad del ritmo, como la síncopa o el ritardando, pero todas cambian el tiempo del compás de manera que encaje con el resto de la canción. En este caso, el compás se rompe por completo y deja fluir libremente el fraseo hasta engancharlo con el estribillo, pero el estribillo ya ha quedado desplazado.

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Si tienes el oído entrenado, lo puedes comprobar intuitivamente con este par de fragmentos. Aquí tienes Despacito tal y como la conoces, con su ritmo alocado (y un cencerro marcando el compás para que notes el parón):

Y aquí tienes Despacito a tempo, o cómo sería esa parte de la canción que va antes del estribillo si respetara las reglas de la música:

Ahora no podrás dejar de escucharlo: Despacito va demasiado despacito. El parón ocurre la primera vez que la canción dice “despacito”, y ese tiempo nunca se recupera. El resto de “despacitos” van a tempo, pero el daño está hecho: solo basta uno para que la canción se nos quede grabada a fuego. Claro que el truco tiene sus desventajas: tocar esa estrofa en directo es muy complicado porque la banda no tiene manera de guiarse por el compás (por eso el “des pa ci-to” de los directos es en realidad una voz pregrabada).

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¿Por qué lo hicieron así? “Si te fijas en la letra, es bastante sugerente”, comenta García. “Lo han hecho porque tiene sentido con lo que se está contando, y porque con eso consiguen un gancho brutal con el estribillo”.

Tiene que ver con la psicología de la música. Según los psicólogos, las canciones dejan de gustarnos cuando las escuchamos demasiadas veces porque el cerebro ya se anticipa a las partes que nos gustan y nuestro sistema de recompensas deja de producir tantas endorfinas. El estribillo de Despacito es diferente. Sin que nos percatemos, consigue mantener activa la “magia” por más tiempo. “Esto está muy bien pensado”, añade Nahúm.