Foto: KQRE

Escribes un mensaje, añades unos cuantos objetos de tu época y los entierras para que alguien que no te conoce lo encuentre en el futuro. Las cápsulas del tiempo son un juego ya de por sí un poco siniestro. Si lo dejas en manos de un niño puede llegar a ser terrorífico.

Ocurría en Albuquerque, Nuevo México. Un equipo de demolición trabajaba en derribar una escuela cuando se toparon con una botella de cristal llena de mensajes de niños que estudiaron en el edificio en 1968. La mayor parte de mensajes hablan de series de TV de la época como Lost in Space o de bandas de rock como The Monkees. A Greg Lee Youngman le pareció más divertido hacerse pasar por un fantasma del pasado. Su misiva al futuro no tiene desperdicio:

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Estoy muerto. Asisto a la Escuela Montgomery. Es el nombre viejo de la escuela. Nací en 1900, pero ahora estoy muerto. Mi pasatiempo favorito es asustar a la policía. Toco la guitarra. En caso de que no sepas lo que es, es una tabla con cuerdas. Tengo diez años. Nos vemos, salvajes.

Foto: KQRE

La Escuela Elemental Montgomery se fundó en 1955 y funcionó como centro educativo hasta que se convirtió en un centro administrativo en los años 80. Cuando se difundió la noticia de la carta, muchas personas de 50 y 60 años se interesaron por la cápsula, pero no se trataba de la suya.

Al parecer lo de enterrar mensajes fue toda una moda durante años en la escuela. La administración que gestiona las escuelas de Albuquerque está escaneando los mensajes y publicándolos en su página web. Si eres Greg Lee Youngman te gustará saber que sigues asustando a la gente, aunque sean trabajadores de la construcción. [Albuquerque Journal and KQRE]

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