Si te pasas con la ginebra o con el ron (no digamos ya si te pasas con el pacharán) vas a tener una buena resaca al día siguiente. En cambio, si te pasas con el Alcosynth... sencillamente no pasa nada. Sus creadores en el Colegio Imperial de Londres ya lo están probando (entendemos que no literalmente) y podría estar en los bares en unos cuantos años.

Alcosynth es la idea del profesor David Nutt, psiquiatra en el Colegio Imperial de Londres y antiguo consejero del gobierno británico en materia de drogas. Le expulsaron de ese puesto después de que dijera públicamente que montar a caballo causaba más muertes que el éxtasis y que los enfermos terminales deberían tomar LSD.

Declaraciones polémicas aparte, Nutt lleva desde 2009 desarrollando un sustituto sintético del alcohol. El resultado es una droga líquida que no tiene alcohol y que por tanto no provoca los daños en el organismo asociados a esta sustancia. Lo que si provoca es el mismo estado de leve euforia, sensación de bienestar y desinhibición en el cerebro. Nutt ha diseñado la droga de manera muy inteligente porque sus efectos no se acumulan. El pico máximo se alcanza después de cuatro dosis (copas) de Alcosynth, pero no sigue subiendo si seguimos ingiriendo la droga. Solo se mantiene. La idea de este límite es evitar los efectos nocivos derivados de una ingesta excesiva.

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Nutt explica que su sustancia ahorraría millones de euros a los hospitales ya que no habría que tratar casos de intoxicación aguda ni enfermedades crónicas derivadas del alcoholismo. Por otra parte, probablemente se ahorraría también en horas de trabajo ya que no deja resaca ninguna.

La parte triste para los que disfrutan con los matices de las bebidas alcohólicas es que el Alcosynth no tiene ningún aroma ni matiz en el paladar aparte de un leve sabor amargo. Es, a todos los efectos, una droga limitada que busca legalizarse. Aunque ya han comenzado a testear sus efectos en busca de alguno no deseado, la bebida (si es que se puede llamar así) tardará años en llegar al mercado. Nutt calcula que con la enorme cantidad de regulaciones que debe superar, lo haría hacia 2050. [vía The Independent]

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