Podemos llorar por muchas razones, podemos llorar de rabia, de alegría, de pena, o porque estamos cortando cebollas. Un día, la fotógrafa Rose-Lynn Fisher se preguntó si las todas las lágrimas serían iguales. Fisher recogió distintas lágrimas, las dejó secar, y las observó bajo el microscopio. El resultado es una interesante exposición llamada The Topography of Tears (La topografía de las lágrimas).

Según Smithsonian, existen tres tipos básicos de lágrimas: las lágrimas de origen psíquico, causadas por emociones muy intensas, las lágrimas basales, que son las que el ojo genera continuamente para lubricarse, y las lágrimas reflejas, que son las provocadas por un agente externo como la proverbial cebolla.

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Incluso dentro de las lágrimas psíquicas, las causadas por el dolor son claramente diferentes de las lágrimas de alegría. De nuevo, la ciencia tiene una respuesta para esto. Las lágrimas son un compuesto mucho más complejo de lo que parece formado por diferentes tipos de aceites, anticuerpos y encimas suspendidos en una solución ligeramente salina.

Las lágrimas también contienen sustancias neurotransmisoras como la endorfina (asociada a la euforia o el placer) y la encefalina (asociada al dolor). Todas estas sustancias químicas, las que se mezclan desde el exterior como en el caso de las lágrimas reflejas, y la propia abundancia de lagrimeo hacen que las sales cristalicen de diferente manera al secarse.

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En la web de Fisher, al final de este párrafo, tenéis más imágenes de lágrimas al microscopio. Aunque tenga su explicación científica, el hecho de que las lágrimas de alegría sean distintas de las de pena resulta extrañamente reconfortante. [Rose-Lynn Fisher vía Smithsonian]

Lágrimas de pena

Lágrimas de risa

Lágrimas de cebolla

Fotos: Rose-Lynn Fisher