Pigmentos en la piel del calamar. GIF vía Deep Look / PBS

No es ninguna novedad que los cefalópodos son animales muy inteligentes. Su enorme cerebro les permite resolver problemas difíciles y hasta realizar maniobras de escapismo. Lo que quizá no sabías es que hay ciertos tipos de calamares que se comunican entre sí manipulando los colores de su piel.

El neurocientífico Chuan-Chin Chiao y sus colegas de la Universidad Nacional Tsing Hua de Taiwán están intentando descifrar ese lenguaje. Se inspiraron en el trabajo de B. B. Boycott, el fisiólogo que demostró en los años 60 que el cerebro de las sepias es el centro de control encargado de cambiar los colores de su piel.

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Chiao se dedicó a estimular con descargas eléctricas las distintas partes del cerebro del calamar para comprobar qué efectos producían en su manto. Cuando empezó, pensaba que el lóbulo óptico del animal estaría organizado de forma similar a la corteza de nuestro cerebro, con distintas zonas asociadas a cambios de pigmentación en cada parte del cuerpo. Pronto descubrió que las diferentes partes del cuerpo estaban representadas en más de un punto del lóbulo.

Sorprendido por el resultado y después de mucho pensar, Chiao tuvo una idea. Las células encargadas de liberar los pigmentos del calamar están rodeadas de músculos que las estrujan para colorear el manto. Chiao pensó que, en lugar de controlar las diferentes partes del cuerpo, el cerebro del animal podría estar controlando los movimientos de los músculos. Y así es: al inducir corriente en los distintos puntos del lóbulo, Chiao consiguió que una misma parte del cuerpo del calamar liberara pigmentos diferentes.

Chiao estimulaba un punto, y el manto del calamar se volvía oscuro. Otro punto, y adquiría rayas gruesas y horizontales. Otra descarga, y dibujaba una delgada línea vertical. Esto explica por qué los calamares son capaces de pasar de un mosaico de colores y formas a otro mosaico diferentes en cuestión de segundos.

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En un estudio publicado por el Journal of Neuroscience, Chiao y sus colegas describen los distintos patrones corporales asociados con un estímulo en diferentes partes del lóbulo óptico del calamar. Todavía queda mucho lóbulo por mapear, pero los científicos hablan de 14 patrones diferentes que pueden iluminar distintas partes del calamar de maneras increíblemente complejas.

Por ejemplo, el calamar puede teñir la mitad derecha de su manto de un negro sólido mientras muestra un colorido patrón a rayas en la mitad izquierda. Chiao cree que esta característica le permite enviar mensajes mixtos, como por ejemplo amenazar a un competidor masculino con su lado derecho al tiempo que corteja a una hembra con su lado izquierdo.

El científico se dedica ahora a grabar los distintos cambios de piel del animal mientras presta atención a los comportamientos asociados a cada patrón, para intentar descifrar este complejo lenguaje. [Journal of Neuroscience vía Quartz]