Hay determinados tipos de fruta, como los plátanos, que pueden madurar demasiado incluso en un solo día y otros, como el aguacate, que siempre parecen estar verdes. Con un poco de ciencia (química) y una simple bolsa el proceso puede acelerarse exponencialmente.

El secreto es que la mayoría de frutas liberan pequeñas cantidades de etileno en estado gaseoso. Es la reabsorción de ese gas por parte de las frutas la que provoca su maduración, así que si las ponemos en una bolsa sellada (con suficiente aire dentro) se crea un círculo vicioso con la reabsorción del etileno que acelera considerablemente el proceso.

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El etileno provoca la ruptura de las moléculas de clorofila, cambiando el color externo de la fruta, y facilita la conversión del almidón el azúcar. El azúcar acaba endulzando todo, rompe las moléculas de ácidos y las pectinas, suavizando el sabor.

Tiene que haber aire dentro, así que no sirve encapsular la fruta en plástico de embalar, por ejemplo, utilizar bolsas de plástico o un tupperware. Además, cuando hay poco aire o la fruta está en un espacio muy cerrado se favorece la aparición de moho.

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Lo ideal es hacerlo dentro de una de las clásicas bolsas de papel marrón americanas, aunque realmente vale cualquier cosa mientras haya el suficiente aire y esté bien sellado. [via Chowhound]