Volcán en Hawaai). Foto: Radoslaw Lecyk / Shutterstock

El parque natural de Yellowstone no está lleno de geíseres, fumarolas y actividad termal por nada. Bajo esta maravilla natural hay una caldera de magma sencillamente enorme. Básicamente, Yellowstone es un volcán muy grande y activo. ¿Qué pasaría si decidiera entrar en erupción? La respuesta corta: nada bueno.

El Instituto Smithsonian ha creado un vídeo en el que trata de responder con cierto humor a lo que ocurriría si el supervolcán de Yellowstone entrara en erupción. La razón para ser optimistas es que es muy improbable que semejante evento suceda pronto. Según los geólogos, no se espera una erupción de Yellowstone hasta dentro de unos 100.000 años. Esa es, al menos, la previsión en función de todos los estudios geológicos que se ha hecho en la zona. La última erupción de la que se tiene constancia sucedió hace 640.000 años.

Yellowstone es una de las regiones volcánicas más monitorizadas del planeta. No es para menos teniendo en cuenta que la caldera del volcán sobre la que se asienta es una “piscina” de lava de 88,5 kilómetros de largo por 32 de ancho y una profundidad máxima de 14 kilómetros. La razón por la que este monstruo duerme es precisamente por los más de 10.000 pequeños agujeros (estanques de lodo hirviente, fumarolas, géiseres...) por los que la presión y la temperatura salen y mantienen la caldera bajo control.

Foto:Nina B / Shutterstock

Según Sally Sennert, vulcanóloga del Instituto Smithsonian, Yellowstone es un 8 en el Índice de Explosividad de Volcanes, una medida estimativa de la fuerza con la que un volcán puede explotar. El Monte Santa Elena, cuya erupción en 1980 barrió 388 kilómetros cuadrados de bosque y mató a 57 personas era un 4. La progresión del índice es geométrica. Un 8 como el de Yellowstone es 10.000 veces más potente. Los geólogos están de acuerdo en que sería una explosión como ninguna de las que hemos conocido hasta ahora, y hemos conocido unas cuantas.

Se calcula que el área de destrucción directa causada por la onda expansiva sería de aproximadamente 60 kilómetros de radio alrededor del parque. Sin embargo, el mayor problema serían los millones de toneladas de cenizas que el volcán lanzaría al aire. Estas cenizas aumentarían primero la temperatura del planeta como un invernadero, para enfriarla después en el equivalente a un invierno nuclear.

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El cambio en el clima sería dramático, y acabaría con la mayor parte de las cosechas. La ceniza, al caer, también envenenaría acuíferos y destrozaría gran parte del equipamiento fabricado por el hombre. Las consecuencias, en definitiva, serían globales y muy graves, pero la posibilidad es tan remota que podemos seguir especulando sobre ello y admirándonos de lo destructiva que puede llegar a ser la naturaleza. En la web de Smithsonian podéis ver el vídeo completo (en inglés). [vía Smithsonian]