Un día vas a la playa, te pica una garrapata, y el siguiente solomillo que te comes te lleva directo al hospital con un shock anafiláctico. La culpable de esta pesadilla para cualquier amante de las barbacoas se llama Ixodes holocyclus, y su estudio puede ser de gran importancia para combatir otras alergias más comunes.

A la Ixodes holocyclus también se la conoce como garrapata australiana de la parálisis porque puede inyectar una neurotoxina paralizante. El veneno es inocuo para el ser humano, pero resulta fatal para algunos mamíferos. En Australia es bastante común. Afecta tanto a especies salvajes (koalas, zarigüeyas, canguros...), como al ganado, los animales de compañía o los seres humanos.

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Es relativamente frecuente recibir la picadura de esta garrapata si tenemos la mala suerte de toparnos con ella en alguna playa australiana. Sin embargo, la mayor parte de personas solo sufren un ligero enrojecimiento acompañado de picor. Fin de la historia.

La Ixodes holocyclus, antes y después de alimentarse. Foto: Wikimdia Commons.

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La relación entre la garrapata y la alergia a la carne roja pasó completamente desapercibida durante dos décadas hasta que la experta en alergias del Hospital Royal North Shore de Sidney, Sheryl van Nunen, comenzó a establecerla. Al redactar el historial de intolerancia de pacientes que habían desarrollado una alergia grave a la carne de mamífero, muchos de ellos relataban haber sufrido una reacción particularmente intensa a la picadura de una garrapata.

“La coincidencia comenzó a ser tan clara”, explica van Nunen, “que cuando me llegaba un paciente que había sufrido un shock anafiláctico por algo que había comido, mi primera pregunta era: ¿te ha picado recientemente una garrapata?”

Existen personas alérgicas a la picadura de garrapata, pero esto era algo distinto. La respuesta finalmente llegó desde Estados Unidos, donde un grupo de personas había comenzado a desarrollar alergia grave a un fármaco para el cáncer colorrectal. El fármaco contenía una proteína animal, y las zonas dónde apareció eran el hábitat de otra especie de garrapata, la Amblyomma americanum.

Las playas de Sidney o Queensland son uno de los hábitats de la garrapata. Foto: Pawel Papis

Finalmente, todas las piezas encajaron. La saliva de la garrapata puede contener proteínas animales que, combinadas con su propia toxina hacen que el sistema inmune comience a reaccionar contra cualquier proteína de mamífero que no sea propia del ser humano.

Aún falta por determinar cómo funciona exactamente el mecanismo químico que desencadena la reacción y por qué afecta a unas personas y a otras no. Lo importante es que es la primera vez que se logra concretar el desencadenante directo de una alergia. Otras alergias como la del polen o la del pelo de animal surgen debido a una combinación de factores que aún no se tienen del todo claros.

En cuanto a la garrapata. De momento, el único consejo de Sheryl van Nunen es no quitar nunca manualmente uno de estos parásitos, sino hacerlo aplicando frío intenso. Al apretar una garrapata, esta tiende a introducir más saliva en la herida. Las bajas temperaturas, sin embargo, la matan en poco tiempo y se desprende por sí sola. [Australasian Society of Clinical Inmunology and Allergy vía BBC News]

Portada: Ixodes holocyclus. Foto: Peter Waters / Shutterstock

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