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Ciencia

10 hallazgos astronómicos inesperados descubiertos cuando se investigaba algo diferente

A veces los descubrimientos más geniales del cosmos ocurren por accidente
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 5 minutos

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Es muy frecuente que los astrónomos tengan un objetivo específico al escudriñar el cosmos. Pero el universo es tan enorme y misterioso que ocurren descubrimientos inesperados.

Son hallazgos que suelen ser mucho más importantes y grandiosos de lo que querían explorar los astrónomos en esa observación. Aquí tenemos una lista de nuestros diez descubrimientos “accidentales” favoritos que, aunque no se esperaban, han aportado mucho a lo que sabemos del universo.

1. Urano (1781)

Urano
© JPL/Lawrence Sromovsky (University of Wisconsin-Madison)/W.W. Keck Observatory

En la primavera de 1781, el astrónomo británico William Herschel encontró un objeto con luz débil y borrosa en la constelación de Géminis. Al principio, como catalogaba estrellas en ese momento, estaba convencido de que se trataba de un cometa. Pero en observaciones posteriores se reveló que se había movido y se pudieron notar otras características. Más adelante el astrónomo sueco-finlandés Anders Johan calculó la órbita del descubrimiento de Herschel, algo que sugería de manera sólida que se trataba de un planeta y no de un cometa. Lo llamaron Urano.

2. Ceres, primer asteroide….no, no: planeta enano (1801)

Ceres Planeta Enano
© NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA

Algo parecido le sucedió al astrónomo italiano Giuseppe Piazzi, que intentaba crear un mapa preciso de las posiciones de las estrellas, cuando notó una extraña “estrella” distante que se movía en el cielo. También Piazzi pensó que estaba viendo un cometa, pero en observaciones posteriores hubo indicios de que se trataba de un nuevo planeta en órbita entre Marte y Júpiter.

En análisis subsiguientes se le quitó a Ceres su condición de planeta y durante mucho tiempo se consideró que era el primer planeta que se había detectado. Pero cuando en 2006 se eliminó a Plutón como planeta del sistema solar, reclasificaron a Ceres: es un planeta enano.

3. Llamaradas solares (1859)

Llamarada Solar
© NASA/SDO

En 1859, el astrónomo británico Richard Carrington documentó sin saberlo lo que se conocería como el Evento Carrington. Estaba estudiando las manchas solares en ese momento y su telescopio apuntaba hacia nuestra estrella, el sol. Entonces fue testigo de un intenso y repentino fulgor luminoso, que luego se identificó como llamarada solar. La llamarada dio lugar a la tormenta geomagnética más potente que se haya detectado en la Tierra y al descubrimiento de un nuevo fenómeno estelar.

4. Rayos X cósmicos (1962)

Rayos X Cosmicos
© NASA/CXC/JPL-Caltech/NOAO/DSS

Si esta lista sirve de guía, la mitad del siglo XX fue una época particularmente floreciente para la astronomía. Uno de los hallazgos importantes de este periodo fue que el sol irradia rayos X. El equipo liderado por el astrofísico italiano-estadounidense Riccardo Giacconi buscó ver si los rayos X del sol rebotaban en la Luna y creaban rayos X lunares.

Pero encontraron algo mucho más grande: la evidencia de un trasfondo de rayos X que se origina por fuera del sistema solar. Su hallazgo sirvió para el desarrollo de numerosos telescopios de rayos X que fueron esenciales para conocer más sobre diversos misterios cósmicos.

5. Microondas cósmicas (1964)

Microondas Cosmicas
© JPL/ESA/Planck Collaboration

En mayo de 1964, Arno Penzias y Robert Wilson probaban cómo rebotaban las ondas de radio en los globos satélites desarrollados por Bell Telephone Laboratories. Todo el tiempo detectaban un sonido sibilante y una señal de calor para la que no hallaban explicación. Incluso tras eliminar las perturbaciones – que incluían una persistente bandada de palomas – ese ruido persistía.

“Por supuesto, nos preocupamos y pensamos que algo fallaba en el sistema”, le dijo Wilson al New York Times. “No lo entendíamos”.

Afortunadamente, lo que creían que era una falla provenía de las estrellas. Se habían topado con la evidencia de los microondas cósmicos, “reliquia” del nacimiento explosivo de nuestro universo al que llamamos Big Bang.

6. Pulsares (1967)

Pulsares
© NASA/ESA/J. Hester (ASU)/M. Weisskopf (NASA/MSFC)

La física de Irlanda del Norte, Jocelyn Bell, detectó algo “extraño” en los datos registrados por un radiotelescopio que había ayudado a construir. Bell, estudiante de grado en ese momento, no prestó atención a las dudas de sus colegas y siguió estudiando la extraña pulsación durante los tres meses siguientes. Su tenacidad tuvo recompensa: confirmó que la extraña luz era una señal pulsante a la distancia, lo que luego se identificó como una estrella de neutrones en rotación.

Ese descubrimiento les mereció a Sir Martin Ryle y a Antony Hewish el Premio Nobel de Física en 1974, aunque el comité del Nobel no reconoció los esenciales aportes de Bell.

7. Estallidos de rayos gamma (1967)

Estallidos De Rayos Gamma
© ESA/XMM – Newton/M. Rigoselli (INAF)

Los estallidos de rayos gamma llamaron la atención de los satélites estadounidenses que buscaban prevenir ataques durante la Guerra Fría. Los satélites de defensa detectaron unas 15 señales de rayos gamma que no parecían ser de pruebas nucleares. El Laboratorio Nacional Los Álamos investigó, y en 1973 la comunidad astronómica se enteró de la existencia de los estallidos de rayos gamma, la fuente de energía más potente del universo. Se produjo una revolución en la astronomía porque ahora había una nueva fuente cósmica que explicaría innumerables señales de luz que no se habían identificado. Una revisión de la literatura encontró que se publicaron unos 5.300 trabajos sobre rayos gamma cósmicos entre 1973 y 2001.

8. El primer exoplaneta (1992)

El Primer Exoplaneta
© NASA/G. Bacon (STScI)

Los astrónomos ya creían en la existencia de exoplanetas – planetas que orbitan en torno a estrellas que no son nuestro sol – pero pasaron siglos de controversia y falsas alarmas hasta que la ciencia encontró lo que indiscutiblemente era un exoplaneta. Al estudiar una estrella pulsar, los astrónomos Aleksander Wolszczan y Dale Frail detectaron un par de planetas, dos al mismo tiempo, que orbitaban en torno a una estrella de neutrones. Equipados con instrumentos más sofisticados, ahora los astrónomos encuentran exoplanetas con regularidad. Hace un par de semanas el repositorio oficial de la NASA llegó a sumar 6.000 exoplanetas.

9. Evidencia de la energía oscura (1998)

Evidencia De Materia Oscura
© NASA/MSFC

Hasta 1998 los astrónomos en general creían que, aunque la expansión del universo se aceleró después del Big Bang, la gravedad eventualmente haría que fuese más lenta. Luego, dos equipos de astrónomos observaron por separado una supernova tipo 1ª inusualmente débil en brillo. Tras estudiar su distancia y espectros, los cosmólogos vieron que el universo se expande cada vez más rápido en lugar de hacerlo más lentamente como se esperaba. Propusieron la existencia de una fuerza hipotética: la energía oscura. Si la materia oscura aumenta la masa del universo atrayendo los objetos entre sí, la energía oscura hace lo opuesto, separando la materia y acelerando la expansión del universo.

10. Rápidos estallidos de radio (2007)

Estallido De Radio
© NASA/JPL-Caltech

En la astronomía accidental, un accidente parece llevar al siguiente. Mientras analizaba datos de pulsares en 2007, el astrofísico Duncan Lorimer y su entonces estudiante de grado David Nerkevic encontraron un registro de 2001 de un estallido de radio extremadamente costoso, que duró solo 5 milisegundos, y que liberó energía solar equivalente a la de todo un mes.

“No hay muchas cosas en el universo que puedan hacer algo así”, le dijo entonces Lorimer a New Scientist . Las púlsares emiten radiación a intervalos consistentes, por lo que los estallidos rápidos de radio debían provenir de eventos cataclísmicos únicos, o al menos eso es lo que cree la ciencia. Este descubrimiento es tan reciente que todavía hay muchos misterios que rodean los rápidos estallidos de radio.

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