Y no llega de cualquier forma.
Un homenaje que ya era retro cuando nació
Cuando Geppy-X apareció en PS1, ya miraba hacia atrás. Su objetivo no era competir con los grandes shooters de la época, sino recrear la experiencia de ver un bloque televisivo japonés de los años 70, con todo lo que eso implicaba: animación episódica, melodrama desbordado, estética disco, transformaciones imposibles y robots gigantes surgidos de una imaginación sin límites.
El juego toma como referencia directa animes clásicos como Mazinger Z o Getter Robo, pero no para imitarlos sin más, sino para parodiarlos desde el cariño. El resultado es un shoot ’em up de desplazamiento lateral sólido, pero lo que realmente lo hizo de culto fue todo lo que rodeaba a la acción.
Cuatro discos para algo más que un videojuego
La edición original japonesa se distribuyó en cuatro discos, una cifra inusual incluso para la era de PlayStation. ¿La razón? Geppy-X no era solo un juego, sino una especie de robo-ópera televisiva interactiva.
Además de las secuencias jugables, incluía largos vídeos en formato FMV que narraban la historia episodio a episodio, junto a falsos anuncios de juguetes, champús y productos absurdos, parodias de otros animes y cortinillas que imitaban la programación matinal japonesa de los 70. Todo estaba diseñado para que el jugador sintiera que había encendido la televisión en otra época.

Una remasterización que recupera la visión original
La gran noticia es que 70s-style Robot Anime Geppy-X llegará este verano a Steam, marcando su primer lanzamiento oficial fuera de Japón. Esta versión remasterizada no se limita a portar el juego: recupera las secuencias completas en vídeo mediante la digitalización de las cintas maestras originales, ofreciendo una calidad muy superior a la que permitió PS1.
Además, incluirá nuevos idiomas localizados, lo que permitirá por primera vez entender todos los chistes, referencias culturales y guiños absurdos que durante años quedaron reservados a quienes dominaban el japonés.
Un viaje al pasado que nunca vimos
Resulta casi irónico que hoy Geppy-X se sienta tan retro como los animes que satirizaba. Han pasado los mismos 27 años entre su lanzamiento y el debut televisivo de Mazinger Z que entre Geppy-X y la actualidad. Un bucle temporal perfecto para un juego obsesionado con la nostalgia.
Pensado especialmente para quienes crecieron en los 90 consumiendo anime, videojuegos y reposiciones de programas que en muchos casos nunca se emitieron fuera de Japón, este lanzamiento es algo más que una reedición tardía. Es la recuperación de una forma de entender el videojuego como espectáculo total, sin miedo al exceso ni al absurdo.
A veces, la historia del medio no avanza: simplemente espera a que estemos preparados para mirarla de nuevo.