En 2009 Stephen Hawking organizó una fiesta imposible. Nadie asistió porque las invitaciones se enviaron después y estaban dirigidas a viajeros en el tiempo
Había champán, globos y música preparados en Cambridge, pero ningún invitado cruzó la puerta. La razón no fue el desinterés, sino el experimento: Stephen Hawking envió las invitaciones una vez terminada la fiesta, con la intención de comprobar si los viajes en el tiempo eran realmente posibles.
Ciencia
Martín Nicolás Parolari
8 Abr