La obsidiana era una de las grandes mercancías del mundo neolítico. Esta piedra volcánica, negra, brillante y capaz de producir filos extremadamente cortantes salía de las montañas de Capadocia y circulaba hacia el norte de Mesopotamia, Chipre e incluso el Levante meridional.
Pero algo no acompañaba al material durante esos viajes: unas diminutas incisiones geométricas realizadas sobre determinadas puntas de flecha. Hasta ahora, ningún ejemplar de este tipo ha aparecido fuera de Anatolia Central.
La contradicción resulta difícil de explicar. Las comunidades compartían la obsidiana, sus técnicas de trabajo y posiblemente las propias herramientas. Sin embargo, conservaron durante generaciones una costumbre que parecía pertenecer exclusivamente a ellas.
El material recorrió Oriente Próximo. Las marcas quedaron encerradas en siete yacimientos

Alice Vinet y Denis Guilbeau examinaron 740 puntas procedentes de Tepecik-Çiftlik, un asentamiento de Capadocia ocupado de manera continuada aproximadamente entre 7078 y 5989 a.C., según una reciente serie de dataciones por radiocarbono.
Solo doce piezas (once identificadas ahora y otra conocida previamente) presentaban incisiones intencionales. Representan el 1,6% de toda la colección.
El fenómeno tampoco se limita a un solo poblado. El estudio publicado en PLOS ONE reúne 54 puntas marcadas procedentes de siete yacimientos, entre ellos Çatalhöyük, Can Hasan III y talleres próximos a las canteras de Göllüdağ. El ejemplar más antiguo ronda el 8300 a.C. y los últimos llegan aproximadamente hasta el 6100 a.C.
La práctica sobrevivió así durante más de dos milenios, atravesando importantes transformaciones económicas y culturales. Aun así, nunca se volvió común: en Çatalhöyük solo cinco de las 1.218 puntas estudiadas llevan marcas.
Para realizar los dibujos necesitaron una piedra todavía más dura

Las incisiones incluyen cruces, líneas onduladas, rectángulos, cuadrados y motivos repetidos en forma de V. Algunas piezas tienen una única línea; la más elaborada supera los veinte trazos. Ningún diseño es exactamente igual a otro.
Los investigadores intentaron reproducirlos experimentalmente. Una herramienta de obsidiana no podía cortar correctamente otra superficie del mismo material. El sílex, en cambio, permitió obtener líneas limpias y profundas porque alcanza una dureza aproximada de 7 en la escala de Mohs, frente al 5 o 5,5 de la obsidiana.
Esto implica que quienes realizaron las marcas eligieron una materia prima poco habitual en Tepecik-Çiftlik: menos del 1% de sus herramientas de piedra estaban fabricadas con materiales diferentes de la obsidiana. Además, muchas líneas fueron repasadas dos o tres veces. La precisión no parece haber sido lo más importante; sí lo era conseguir que la figura resultase visible.
Tampoco existía un momento fijo para grabarlas. En algunas puntas, la incisión se hizo antes del retoque final. En otras llegó después, quizá cuando la pieza ya tenía propietario o había comenzado su vida útil.
Podían identificar al cazador, pero también algo que ya no podemos reconstruir

Una posibilidad es que fueran firmas personales. Algunos pueblos inuit marcaron históricamente sus flechas para identificar al cazador que había abatido una presa. Aplicada a Anatolia, esa idea explicaría por qué los diseños apenas se repiten.
Sin embargo, solo una de las doce puntas presenta una fractura inequívoca producida por un impacto. Otra fue reutilizada para raspar un material abrasivo y la mayoría no conserva huellas concluyentes. Tampoco aparecieron en tumbas o depósitos ceremoniales: estaban mezcladas con herramientas corrientes dentro de espacios domésticos.
Las marcas pudieron señalar al fabricante, al propietario, a un grupo o incluso algún episodio concreto. Su enorme variabilidad impide hablar de una escritura o de un código estandarizado, pero su distribución sugiere que las comunidades reconocían la costumbre.
La obsidiana salió de Capadocia y llegó a territorios remotos. El significado de aquellos pequeños dibujos, en cambio, desapareció dentro de las mismas aldeas que los crearon.