Saltar al contenido
Ciencia

China frenó a última hora una misión que puede cambiar la carrera por la Luna. El proyecto busca el agua necesaria para respirar, beber y fabricar combustible sin volver a la Tierra

El cohete ya esperaba en la plataforma cuando las autoridades descartaron la ventana de lanzamiento de 2026 sin explicar el problema. La nave debía adentrarse en algunos de los lugares más oscuros y peligrosos de la Luna para averiguar si esconden hielo suficiente para sostener una base.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

El gigantesco cohete Larga Marcha 5 ya había recorrido lentamente el camino hasta la plataforma de lanzamiento de Wenchang. En su interior viajaba una de las misiones lunares más ambiciosas de China: un conjunto de cuatro vehículos preparado para aterrizar, desplazarse y saltar sobre el polo sur de la Luna.

El despegue estaba previsto para finales de agosto. Sin embargo, a pocos días de abandonar la Tierra, llegó un comunicado de apenas unas líneas: la sonda Chang’e-7 “no cumple las condiciones de lanzamiento” y no podrá utilizar la ventana prevista para este año.

China no ha revelado cuál de los componentes provocó la decisión ni ha comunicado una nueva fecha. El retraso no supone únicamente perder unos meses. También altera una carrera internacional por responder a una pregunta que puede decidir cómo será la exploración lunar durante las próximas décadas: ¿hay suficiente agua accesible para vivir y trabajar allí?

La nave debía entrar donde la luz del Sol nunca ha llegado

China frenó a última hora una misión que puede cambiar la carrera por la Luna. El proyecto busca el agua necesaria para respirar, beber y fabricar combustible sin volver a la Tierra
© NASA/KARI/ASU.

Chang’e-7 no es una única sonda. La misión incluye un orbitador, un módulo de aterrizaje, un vehículo todoterreno y un pequeño robot capaz de desplazarse mediante saltos.

Este último componente era una de sus grandes novedades. Equipado con un analizador de moléculas de agua, debía aproximarse a cráteres permanentemente cubiertos por la sombra. En esas depresiones, algunas zonas no reciben luz solar desde hace miles de millones de años y permanecen lo bastante frías como para conservar hielo.

Ya sabemos que existe agua lunar. En 2009, la misión LCROSS de la NASA estrelló deliberadamente una etapa de cohete contra el cráter Cabeus y detectó hielo en la nube de materiales expulsada. Posteriores observaciones orbitales localizaron depósitos en otras regiones oscuras.

Lo que todavía falta es conocer con precisión cuánto hielo existe, cómo está distribuido, a qué profundidad se encuentra y si puede extraerse de manera práctica. Chang’e-7 estaba diseñada para buscarlo directamente sobre el terreno, además de estudiar la composición, estructura y entorno del polo sur.

El agua lunar no serviría únicamente para llenar un vaso

China frenó a última hora una misión que puede cambiar la carrera por la Luna. El proyecto busca el agua necesaria para respirar, beber y fabricar combustible sin volver a la Tierra
© China National Space Administration (CNSA).

Transportar cualquier carga desde la Tierra resulta extremadamente caro. Una base que dependiese de envíos constantes de agua, oxígeno y combustible tendría enormes dificultades para mantenerse durante largos periodos.

El hielo lunar podría cambiar esa ecuación. Una vez extraído y purificado, proporcionaría agua potable. Separando sus moléculas mediante electrólisis se obtendrían oxígeno para respirar e hidrógeno y oxígeno utilizables como propelentes.

Eso permitiría que la Luna funcionase como una estación de servicio para misiones más lejanas. Los vehículos podrían repostar fuera de la Tierra y evitar transportar desde el lanzamiento una parte importante de su combustible. La NASA reconoce que utilizar recursos locales será esencial para establecer una presencia duradera y preparar futuros viajes a Marte.

Por eso el objetivo no consiste simplemente en plantar otra bandera. El país que aprenda primero a localizar, extraer y almacenar esos recursos tendrá una ventaja considerable para decidir dónde se levantan las bases y cómo se organizan las rutas hacia el espacio profundo.

El retraso devuelve tiempo a Estados Unidos, pero nadie tiene asegurada la victoria

China frenó a última hora una misión que puede cambiar la carrera por la Luna. El proyecto busca el agua necesaria para respirar, beber y fabricar combustible sin volver a la Tierra
© NASA’s Scientific Visualization Studio.

Estados Unidos ya intentó perforar el polo sur en 2025. El módulo Athena de Intuitive Machines aterrizó de lado y no pudo completar todos sus objetivos, aunque el taladro PRIME-1 llegó a desplegarse y realizar algunas pruebas.

La siguiente oportunidad importante será VIPER, el rover de la NASA preparado para recorrer diferentes terrenos y cartografiar la concentración de hielo. Después de cancelar su lanzamiento original por sobrecostes, la agencia seleccionó a Blue Origin para intentar transportarlo mediante un módulo Blue Moon a finales de 2027.

Chang’e-7 podría volver a adelantarse si China encuentra una nueva ventana antes de esa fecha. También podría acumular un retraso mayor. Por ahora, ambas potencias poseen vehículos diseñados para buscar el mismo recurso, pero ninguna ha logrado recorrer un depósito, perforarlo y demostrar que puede aprovecharlo a gran escala.

La carrera lunar ya no se reduce a quién consigue aterrizar primero. La verdadera victoria será descubrir si la Luna puede proporcionar aquello que los humanos necesitarían para dejar de visitarla y empezar a vivir allí.

Compartir esta historia

Artículos relacionados