Chimpancés. AP

Un grupo de investigadores de la Universidad de Kent (Ohio) han descubierto por primera vez signos de la enfermedad de Alzheimer en 20 cerebros de chimpancés ancianos. El hallazgo podría ayudar a comprender mejor la dolencia y cómo combatirla.

En los cerebros de personas con Alzheimer, la proteína llamada beta-amiloide se acumula y forma placas (amiloides) entre las células cerebrales. Estas placas desencadenan cambios en otra proteína llamada tau, que a su vez forma los denominados ovillos neurofibrilares. Juntos, se cree que las placas y ovillos matan a las células cerebrales, llevando finalmente a la demencia.

Una de las complicaciones a la hora de estudiar la enfermedad y elaborar tratamientos es que no se conoce a otra especie que desarrolle estas dos distorsiones cerebrales. La √ļnica vez que se han visto ambos en el cerebro de otro animal fue en un chimpanc√© de 41 a√Īos, pero fue el resultado de un derrame cerebral.

Sin embargo, el hallazgo reciente lo cambia todo. El equipo estudi√≥ 20 cerebros de chimpanc√©s ancianos, con edades comprendidas entre 37 y 62 a√Īos. Examinaron cuatro √°reas del neoc√≥rtex de los chimpanc√©s y las regiones del hipocampo m√°s afectadas por el Alzheimer en los seres humanos.

Chimpancés. AP

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As√≠ fue como descubrieron que placas amiloides y formas tempranas de ovillo neurofibrilar que coexist√≠an en 12 de los cerebros de los chimpanc√©s y, como en los seres humanos, exist√≠an vol√ļmenes cada vez m√°s grandes en los cerebros de los chimpanc√©s de edad m√°s avanzada. Seg√ļn la investigadora Mary Ann Raghanti:

Nuestras muestras fueron recolectadas durante d√©cadas, sin datos cognitivos consistentes o rigurosos que los acompa√Īaran. As√≠ que no fue posible decir si los chimpanc√©s ten√≠an una p√©rdida cognitiva devastadora o no. Sin embargo, hasta ahora no hab√≠a signos de chimpanc√©s con demencia del tipo del Alzheimer.

Seg√ļn los investigadores, el estudio podr√≠a ser una evidencia de que las cl√°sicas placas y los ovillos de la enfermedad son efectos secundarios, m√°s que la propia causa de la enfermedad.

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De ser as√≠, es posible que los seres humanos tengamos algo √ļnico en el cerebro que nos predispone a la disminuci√≥n cognitiva que acompa√Īa a estas distorsiones cerebrales. ‚ÄúSi podemos identificar esas diferencias entre el cerebro humano y el del chimpanc√©, podr√≠amos identificar lo que produce la degeneraci√≥n‚ÄĚ, sentencia Raghanti. [Science]