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Ciencia

Arqueólogos descubren una comunidad medieval oculta en cuevas de España: sus restos revelan una historia de violencia y enfermedades

Un estudio genético de 33 individuos enterrados en unas cuevas medievales del norte de España reveló una historia marcada por el aislamiento, los vínculos familiares estrechos, las enfermedades infecciosas y la violencia. El hallazgo permite reconstruir cinco siglos de historia de una comunidad que vivió en condiciones muy diferentes a las de las grandes ciudades medievales.
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Durante siglos, una pequeña comunidad habitó un conjunto de cuevas excavadas en la roca en el norte de España. Sus habitantes desaparecieron hace aproximadamente mil años, pero sus restos conservaron información sorprendente sobre su forma de vida.

Ahora, un análisis de ADN antiguo reveló que aquella población medieval estuvo marcada por la consanguinidad, las enfermedades y episodios de violencia.

La investigación se centró en Las Gobas, un yacimiento arqueológico situado en la provincia de Burgos, y fue publicada en la revista Science Advances el 28 de agosto de 2024.

Los investigadores analizaron restos humanos de personas que vivieron entre los siglos VII y XI, reconstruyendo cinco siglos de historia de una comunidad extraordinariamente aislada.

El ADN de 33 personas reveló una comunidad aislada durante siglos

Las Gobas está formado por un conjunto de cavidades artificiales excavadas en la roca que fueron utilizadas como viviendas, espacios religiosos y lugares de enterramiento. Los científicos estudiaron 48 muestras óseas correspondientes a diferentes individuos y consiguieron recuperar información genética de 33 personas: 22 hombres y 11 mujeres.

Los resultados mostraron numerosas relaciones de parentesco entre individuos enterrados en distintas épocas, lo que permitió reconstruir varias generaciones familiares.

El análisis también encontró una continuidad genética notable durante aproximadamente cinco siglos, a pesar de los importantes cambios políticos y demográficos que experimentó la península ibérica.

Arqueólogos descubren una comunidad medieval oculta en cuevas de España: sus restos revelan una historia de violencia y enfermedades
© Miguel Angel Zález – Youtube.

La consanguinidad fue una característica de la comunidad

Uno de los hallazgos más llamativos fue la presencia de altos niveles de parentesco genético.

Los investigadores encontraron indicios de que algunas personas eran descendientes de progenitores estrechamente relacionados.

Además, el cromosoma Y mostró una diversidad limitada entre los hombres analizados.

Esto sugiere que la comunidad mantuvo vínculos reproductivos relativamente cerrados durante generaciones, aunque los datos no permiten afirmar que todas las uniones ocurrieran entre familiares cercanos.

El aislamiento también podría explicar por qué sus habitantes conservaron una identidad genética diferenciada durante un periodo de grandes transformaciones históricas.

Viruela y otras infecciones quedaron registradas en sus huesos

El ADN antiguo permitió identificar rastros de diferentes agentes infecciosos.

Uno de los descubrimientos más importantes fue la detección del virus de la viruela en un individuo que vivió entre los siglos IX y X. Los investigadores también identificaron bacterias relacionadas con enfermedades transmitidas entre animales y seres humanos.

Entre ellas aparecieron microorganismos asociados con cerdos, lo que sugiere un contacto estrecho con animales domésticos.

Estos resultados ofrecen una imagen poco habitual de las enfermedades que circulaban entre las poblaciones rurales medievales, incluso en asentamientos relativamente apartados.

Los esqueletos también mostraron heridas provocadas por espadas

Los restos de dos hombres presentaban lesiones craneales compatibles con golpes de armas cortantes. El análisis arqueológico indicó que estas heridas correspondían a los primeros siglos de ocupación del asentamiento.

En uno de los individuos, las lesiones pudieron haber provocado la muerte.

Aunque los investigadores no pudieron determinar si fueron consecuencia de conflictos internos o enfrentamientos con grupos externos, las marcas constituyen evidencia directa de episodios violentos en la comunidad.

Un hallazgo que cambia nuestra visión de la Edad Media

La historia de Las Gobas transcurrió durante una etapa de grandes transformaciones políticas, incluida la expansión islámica por la península ibérica.

Sin embargo, los análisis genéticos no identificaron cambios significativos en la ascendencia de la comunidad asociados a aquellos acontecimientos. Con el tiempo, el asentamiento dejó de utilizarse como residencia y sus habitantes se trasladaron a zonas cercanas, mientras algunas cuevas conservaron funciones funerarias.

El descubrimiento demuestra que la historia medieval también puede reconstruirse a partir de pequeñas comunidades rurales, cuyos restos permiten estudiar relaciones familiares, enfermedades y conflictos que rara vez aparecen en los documentos escritos.

Las Gobas se convierte así en un testimonio excepcional de cómo vivían algunas poblaciones alejadas de los grandes centros de poder hace más de mil años.

 

 

Fuente: Futura Science.

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