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Ciencia

El mito de los ojos claros y el sol: lo que los científicos descubrieron sobre nuestra visión

Existe una creencia muy extendida: las personas con ojos azules o verdes serían más sensibles a la luz solar que aquellas con ojos marrones. Sin embargo, la ciencia muestra que la relación no es tan sencilla. La pigmentación del iris influye en el funcionamiento del ojo, pero existen otros factores importantes.
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¿Alguna vez escuchaste que las personas con ojos claros necesitan usar anteojos de sol con mayor frecuencia? Es una creencia popular que parece tener sentido: si sus ojos contienen menos pigmentación, deberían ser más vulnerables a la luz.

Sin embargo, el color del iris no determina por sí solo cuánto nos molesta el sol ni qué tan protegidos están nuestros ojos.

Para comprenderlo, es necesario conocer cómo funciona el sistema visual y qué ocurre cuando recibe demasiada luz.

Por qué la luz intensa puede dañar nuestros ojos

En el interior del ojo se encuentra la retina, una estructura que contiene millones de células especializadas en detectar la luz.

Estas células se dividen principalmente en dos grupos: conos y bastones. Los bastones permiten ver en condiciones de poca iluminación, mientras que los conos intervienen en la percepción de los colores y los detalles.

Cuando la retina recibe una exposición excesiva a determinadas radiaciones luminosas, sus células pueden sufrir daños, que en algunos casos llegan a ser permanentes. Por eso, mirar directamente al Sol sin protección adecuada puede provocar lesiones graves, independientemente del color de los ojos.

¿Por qué las personas con ojos azules se molestan más con el sol? Lo que realmente sabemos
© Nés – Pexels.

¿Qué diferencia existe entre los ojos azules y marrones?

El iris es la parte coloreada del ojo y cumple una función fundamental: regular la cantidad de luz que entra mediante la contracción y dilatación de la pupila.

Su color depende principalmente de la cantidad y distribución de melanina. Los ojos marrones contienen mayor pigmentación en la parte anterior del iris, mientras que los azules presentan menos.

Sin embargo, todos los iris normales poseen una capa posterior intensamente pigmentada que ayuda a impedir el paso de luz a través de sus tejidos.

Esto explica por qué tener ojos azules no significa automáticamente recibir más luz solar directamente sobre la retina. Aunque existen diferencias individuales de sensibilidad y la pigmentación puede influir en ellas, no es correcto afirmar que todas las personas con ojos claros sufran necesariamente más molestias.

La sensibilidad a la luz puede tener otras explicaciones

La molestia excesiva ante la luminosidad se conoce como fotofobia.

Puede aparecer por diferentes motivos, incluyendo migrañas, inflamaciones oculares y determinadas enfermedades. Las personas con albinismo, por ejemplo, pueden presentar una sensibilidad considerablemente mayor debido a alteraciones en la pigmentación de distintas estructuras del ojo.

También influyen factores como el estado de la superficie ocular y la adaptación a los cambios de iluminación.

Si la sensibilidad aparece repentinamente, aumenta o se acompaña de dolor, conviene consultar con un oftalmólogo.

Cómo proteger correctamente los ojos del sol

Los especialistas recomiendan utilizar anteojos de sol con protección ultravioleta adecuada, sin importar el color del iris. Es importante buscar modelos que indiquen protección UV400 o bloqueo del 100% de los rayos UVA y UVB.

Las lentes de categoría 3 suelen ser apropiadas para ambientes muy luminosos, mientras que las de categoría 4 están destinadas a situaciones extremas y no deben utilizarse para conducir.

Además, unos anteojos de sol convencionales nunca deben emplearse para mirar directamente al Sol. La conclusión es sencilla: los ojos claros no son automáticamente más sensibles que los oscuros, pero todos necesitan protección frente a la radiación ultravioleta.

Más que el color del iris, lo verdaderamente importante es utilizar protección adecuada y prestar atención a cualquier cambio en la sensibilidad visual.

 

 

Fuente: Futura Science.

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